EEUU sufre epidemia de violencia armada

Deja un comentario

diciembre 20, 2012 por La Vieja Noche

Para cualquier verdugo estadounidense es más difícil arrendar un automóvil que obtener un arma de fuego.

ALAI, América Latina en Movimiento

EE.UU

País enfermo: EEUU sufre epidemia de violencia armada

Fernando Andrés Torres /2012-12-18/Cultura/ Social/Violencia

Para cualquier verdugo estadounidense es más difícil arrendar un automóvil que obtener un arma de fuego.

Desde uno de los largos pasillos de la escuela primaria Sandy Hook, Adam Lanza vio acercarse a dos policías armados. Con una de las dos armas cortas que el muchacho portaba, una Glock y una Sig Sauer, decide terminarlo todo suicidándose. Pero ya era demasiado tarde para las 28 víctimas, 20 de ellas niños de no más de 7 años de edad, que yacían muertos en el recinto.

newton

Lanza era un muchacho de apenas 20 años, descrito como un buen chico, introvertido, a quien le gustaban el fútbol soccer, el patinaje y los juegos de video. Según los vecinos era extraño y solitario. Según amigos de la familia tenía impedimentos para sentir el dolor. Según Ryan, su hermano, sufría trastornos de personalidad y del síndrome Asperg, una clase de autismo donde se presentan dificultades para la relación social con comportamientos restrictivos y repetitivos. Aunque todavía no se conocen las verdaderas razones que lo motivaron a cometer tan horrendo crimen, la policía dijo que Lanza era un joven con problemas.

Esa mañana Lanza se vistió con ropa militar negra estilo comando y de las múltiples armas de fuego que su madre guardaba en casa eligió tres cortas y un rifle semi-automático 223 Bushmaster. Antes de abandonar su hogar, con cuatros disparos en la cabeza asesinó a su madre Nancy, que todavía no se levantaba de la cama, recogió las llaves del auto y –dando comienzo a la historia de una de las más horribles masacres-  manejó camino a la escuela.

tiroteoescuelausa151212

Era del viernes 14 de diciembre del 2012 cuando el trágico evento conmovió al mundo entero. En menos de dos horas el muchacho se convirtió en un implacable y frío verdugo que llevó consigo un espantoso báratro al pequeño pueblo de Newton, en el Estado de Connecticut. En un país donde es más difícil alquilar un vehículo que obtener un arma de fuego, este tipo de carnicería comienza a ser algo habitual.

Una epidemia de violencia armada

Muchos de los expertos y profesionales entrevistados en los medios de comunicación dominantes concuerdan en que este tipo de hechos son aislados. “Estos eventos son, de facto y objetivamente, de una ocurrencia muy rara. Es como buscar una aguja en un pajar,” dijo el psicólogo Stephen Brock en el programa Newshour de la cadena PBS (Dic. 14).

Sin embargo la historia de las masacres ocurridas en los EEUU indica todo lo contrario. Un estudio realizado por la revista Mother Jones (Dec. 15) y titulado Guía de las Masacres en América (Estados Unidos) dice que en los últimos 30 años hubo por lo menos 62 matanzas en las cuales los asesinos consiguieron legalmente su armamento. El estudio puede ser parcial, pues al igual que el FBI, clasifica el asesinato masivo cuando el número de víctimas es de cuatro o más.

“Es tal vez demasiado fácil olvidar las veces que esto ha sucedido. El horrible asesinato en masa en una sala de cine en Colorado… otro en un templo Sij en Wisconsin … otro en una fábrica en Minneapolis … y ahora la inimaginable pesadilla en una escuela primaria en Connecticut … son las mas recientes de esta epidemia de violencia armada”, concluyó la revista.

Un mal social no individual

Es casi inconcebible que los expertos, profesionales y los medios de comunicación dominantes se refieran a las anécdotas, a las medidas de seguridad y a las características de los individuos involucrados en los hechos sin dar el verdadero contexto y las causas de fondo, transcendentales, que hacen que estos horribles crímenes sucedan en esta epidemia desatada. Estamos frente a una sociedad enferma por la devoción hacia las armas de fuego y se sigue insistiendo en curar un cáncer con un parche.

Japón es la nación que tiene uno de los controles más rigurosos sobre las armas. Casi nadie posee armas de fuego. Mientras que en 2008, EEUU sufrió más de 12 mil muertes por armas de fuego (587 murieron por disparos accidentales), Japón sólo tuvo 11 y en 2006 sólo hubo dos personas muertas. En Estados Unidos la obsesión por las armas está vinculada a la segunda enmienda de la Constitución política  “Derecho del pueblo a poseer y portar armas”. En el extremo opuesto, una ley japonesa de 1958 dice “Ninguna persona podrá poseer un arma de fuego o armas de fuego o una espada o espadas”.

Los asesinos, como cualquiera de nosotros, forman parte de una sociedad, de un conglomerado, de una cultura popular cuyos héroes reciben los premios Oscar por hacer películas donde muchas personas son asesinadas. Hollywood saca del contexto real el asesinato, la violencia, el proceso de la muerte. Matar se hace fácil, no hay lágrimas, no hay dolor, no hay familiares, no hay llantos detrás de las víctimas asesinadas en las películas.

Los cuerpos destrozados son cada vez más comunes en la series de televisión donde al final se resuelven los crímenes, pero el dolor no se puede transmitir por ningún medio, solo se puede sentir. ¿Qué pueden pensar entonces los débiles jóvenes cuando esta cultura de la muerte se desparrama a diario por la pantalla de sus hogares? Los juegos de guerra en video y computacionales son horribles. La violencia es la única alternativa premiada con un pase a la etapa siguiente. La solución del problema, deshacerse de algún enemigo, se puede dar disparándole, acuchillándolo, prendiéndole fuego o quebrándole los huesos.

Estas tragedias deben terminar

Al cierre de este artículo el National Rifle Association, la poderosa organización que representa a la billonaria industria de las armas de fuego y “protege” el derecho a portar armas, ha mantenido un silencio que bordea la cobardía. También han bajado su página en Facebook y según Michael Moore, los republicanos de Michigan han propuesto un proyecto de ley que permite portar armas de fuego en escuelas o guarderías infantiles.

Una de las primeras respuestas de la derecha, partidaria de las armas de fuego, la dio el congresista republicano Louis Gohmert, quien dijo a la cadena Fox: “Un pueblo libre debe ser un pueblo en armas”. Gohmert argumentó que el problema es “una ciudadanía que no está armada lo suficiente. Muchas “vidas podrían haberse salvado en Sandy Hook, si los profesores llevaran armas de fuego a la escuela”, dijo. (Dic. 16)

A pesar de que apareció en público varias veces durante las últimas 48 horas, Obama no ha sido específico en cuanto a una futura acción de la Casa Blanca. En su más reciente intervención, en una vigilia por las víctimas en el pueblo de Newtown (Dic. 16), Obama dio a entender que algo se está preparando. Después del tiroteo masivo, el cuarto ocurrido desde el inicio de su presidencia, la nación se enfrenta a difíciles preguntas, dijo. “No podemos tolerar más esto. Estas tragedias deben terminar, y para acabar con ellas hay que cambiar. Se nos dirá que las causas de esa violencia son complejas, y eso es verdad. No existe una ley o un conjunto de leyes que puedan eliminar el mal del planeta y prevenir todos los actos de violencia en nuestra sociedad. Pero eso no puede ser una excusa para la inacción”.

Ninguna solución es posible si no se cuestiona seriamente la disponibilidad de armas de fuego y la cultura de la violencia. Y esta no es una responsabilidad exclusiva de los políticos sino de todas las entidades culturales y de la industria de las armas y del entretenimiento, que de una forma u otra contribuyen a la promoción y exaltación de la violencia en la sociedad.

Algunas destacadas masacres:

Julio 20, 2012. Acción, violencia, estallidos, fuego, balazos y explosiones: la más reciente película de Batman, The Dark Knight Rises, estaba en plena exhibición cuando un hombre vestido con traje de combate, comienza caminar hacia el frente de la sala lanzando bombas lacrimógenas y disparándole al publico con variadas armas automáticas. Era pasada la medianoche en el pueblo de Aurora, Colorado cuando James Eagan Holmes mató a quemarropa a 12 personas e hirió a otras 58. El hombre fue detenido en las afueras del cine.

Octubre 21, 2012. Con una pistola calibre 40, Radcliffe Haughton irrumpió en el spa y salón de belleza Azana, en Brookfield, Milwaukee, buscando a su esposa Zina, que hacía dos días había recibido una orden del juez prohibiéndole acercase a ella por los próximos cuatro años. Pocos minutos después Zina y dos compañeras de trabajo estaban muertas y otras cuatro yacían heridas en el frío suelo del local. Siete hijos quedaron huérfanos cuando el pistolero fue encontrado muerto en un área cerrada, con una herida de bala auto-infligida en la cabeza.

Agosto 5, 2012.  “Alguien viene saliendo del estacionamiento y camina hacia mí. Un hombre con un arma de fuego. Camiseta blanca”. Esas fueron las últimas palabras del teniente de policía Brian Murphy antes de recibir 15 disparos. Wade Page, un supremacista blanco ligado al Ku klux klan, venía saliendo del Templo Sij en la ciudad the Oak Creek, Wisconsin. Adentro, entre las enseñanzas de los Diez Gurús de practicar la igualdad entre todas las razas sin importar la religión, el estatus, la edad, el género ni el color de piel, la horrorosa matanza dejaba seis muertos y cuatro heridos. El neo-nazi había utilizado una pistola semi-automática Springfield 9 mm, el mismo tipo de arma utilizada en las masacres del cine de Colorado y Casas Adobe. Dándole tiempo a los refuerzos para llegar al lugar, el heroico Murphy pudo retener la escapada de Page quién, ya rodeado por la policía, se suicida. Milagrosamente el teniente Murphy sobrevive.

Mayo 30, 2012. Como cualquier otro cliente Stawicki Ian entró al Café Racer en el Distrito Universitario de Seattle, Washington. Pasadas las once de la mañana, Ian saca dos revólveres de calibre 45 y comienza a disparar. Cuatros clientes caen muertos y el cocinero del café resulta herido. Media hora mas tarde, en el centro de la ciudad dispara mortalmente a una mujer mientras le roba su auto. Horas más adelante la policía lo encuentra muerto en una vereda del Oeste de Seattle. Se había suicidado. En su casa se encuentran seis armas cortas de 9 milímetros y tres pistolas calibre 45.

Abril 2, 2012. One Goh fue expulsado de la Universidad de Oikos, una pequeña escuela cristiana para la comunidad de inmigrantes Coreanos de Oakland, California. Según un reporte policial, consternado por el reciente deceso de su hermano, las deudas que se le acumulaban, las burlas que recibía debido a su pobre inglés y su expulsión, el estudiante de enfermería estaba disgustado. Después de obtener una pistola calibre 45, Goh estuvo dos semanas planeando su venganza. A las 10:30 de la mañana entró a la escuela buscando a una mujer que trabaja en admisión. No la encontró. Luego se dirigió hacia un grupo de estudiantes ordenándoles formar una fila. Cuando algunos se negaron a seguir sus instrucciones, se precipitó el infierno. Entre el ruido de los aviones del aeropuerto cercano, los disparos acabaron con la vida de siete estudiantes. Goh ahora se enfrenta a la pena de muerte o a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

Marzo 20, 2012. Cinco personas fueron encontradas asesinadas a golpes en una casa del barrio Ingleside de San Francisco, California. Todas las víctimas fueron muertas, una por una, con un objeto contundente, al parecer un martillo, y un arma cortante. La policía encontró, entre los cuerpos y la sangre, pintura, agua y blanqueador desparramados por los dos pisos. El asesino habría intentado borrar las evidencias. Una fue asesinada en el pasillo, dos en el garaje y el resto en dos dormitorios. Un número de teléfono encontrado en una de las víctimas ayudó a la policía a dar con el asesino Binh Luc, un tailandés de 35 años de edad.

Julio 7, 2011. Armado con una pistola Glock 9 mm, Rodrick Shonte Dantzler asesinó en dos casas diferentes a siete personas e hirió a otras dos en la ciudad de Grand Rapids, Michigan.  Entre los muertos se encontraba  su ex-novia y su hija, su ex-esposa y miembros de ambas familias. En el camino, durante una persecución policial, el asesino hirió a dos transeúntes. Parapetado en una tercera casa, Dantxler se suicido mientras mantuvo de rehenes a tres personas.

Agosto 3, 2010. Según la policía, Omar Shariff Thornton fue descubierto en una grabación de video de vigilancia robando cervezas. La distribuidora de bebidas alcohólicas Hartford le dio dos posibilidades o renunciar o ser despedido. Thornthon optó por renunciar, aunque nadie se imaginaba que en realidad ya había optado por una tercera salida. Al ser escoltado hacia afuera, después de firmar los papeles, Thornton sacó de su lonchera dos pistolas semiautomáticas Ruger SR9 y comenzó a disparar. Mató a ocho de sus compañeros de trabajo y se suicidó inmediatamente. Según las declaraciones de una novia, Thornton, de descendencia africana, había levantado una queja ante sus superiores por acoso racista, pero nada se hizo al respecto.

Noviembre 5, 2009. Nidal Malik Hasan, psiquiatra y mayor del ejército de EEUU, mató a 13 personas e hirió a otras 29 en un tiroteo ocurrido al interior del Regimiento Fort Hood, en las afueras del pueblo de Killeen, Texas. Hasan utilizó un revolver Smith & Wesson .357 y una pistola semi-automática FN Five-Seven, un arma muy popular entre los miembros del Swat, unidad de elite de varias agencias policíacas.

Abril 16, 2007. El 13 de marzo, Cho Seung-Hui entró a la armería Roanoke Firearms en la ciudad de Roanoke y con su cédula de identidad y su licencia de conducir que comprobaba su residencia en el Estado de Virginia, compró una Glock 19, la popular pistola semiautomática de 9 mm, por 571 dólares, más una caja de municiones de 50 tiros. La famosa armería vende alrededor de 2.500 armas al año, de esas, 32 han sido utilizadas en diversos crímenes entre 1999 y 2003. 34 días más tarde, el desquiciado estudiante, empuñando su nueva Glock 19 en una mano y una pequeña pistola calibre 22 en la otra, se dirigió al campus Johnston del Instituto Politécnico de Virginia donde asesinó a dos estudiantes. Luego, en el campus Norris asesinó a otras 30 personas y se pegó un tiro en la cabeza. En total la balacera, que dejó a otras 14 personas heridas, duró 15 largos minutos. Así, el incidente, conocido como La Masacre del Instituto Politécnico de Virginia se convirtió en la masacre más sanguinaria perpetrada por un solo individuo en la historia de los EEUU.

Fernando Andrés Torres, periodista chileno residente en California.

Fuente: Mapocho Press

NOTA: crédito foto portada, notivargas.com

foto2, lv7.com.ar

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: