Es el camino

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febrero 1, 2013 por La Vieja Noche

…decir al país la verdad aunque duela y caminar al frente en busca del mejor destino, lo sigan muchos o pocos, que como decía José Martí,…

Es el camino

Gilberto Concepción Suárez

Por décadas, el partido Popular dominó plenamente el panorama electoral puertorriqueño. Como resultado,  tuvo absoluto control del ejecutivo, el legislativo y el judicial. Demasiado temprano en la historia hizo mal uso de ese poder. Institucionalizó la corrupción, persiguió las minorías, especialmente a los independentistas, destruyó su propio proyecto democrático y sobre todo, destrozó la autoestima de los puertorriqueños y la confianza en sí mismos.220px-Cerro_Maravilla_Incident_Memorial_Stone

Los puertorriqueños somos inferiores, no podemos valernos por nosotros mismos y no podemos gobernarnos. La conclusión inevitable era que únicamente al amparo de los Estados Unidos podíamos subsistir. Para colmo se fomentó por todos los medios, agresivamente, la emigración sin garantías para supuestamente resolver el desempleo, preferiblemente de la mujer, a la vez desempleada y fábrica de desempleados futuros.

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Defendieron, a brazo partido, el mal llamado estado libre asociado como un régimen de soberanía. Cuando el asunto se examinó a fondo al paso de los años, grandes multitudes se dieron cuenta de la subordinación colonial y pasó lo inevitable: si hay que lograr la soberanía y no podemos subsistir sin los Estados Unidos, la alternativa es la estadidad pensaron miles, sin entender que tener soberanía política y mantener los atributos cónsonos con la nacionalidad no son equivalentes. Después de todo el partido Popular nos había acercado todo lo más posible a la cultura norteamericana, nos había alejado de Latinoamérica y nos había dicho hasta la nausea que había que garantizar la unión permanente con Norteamérica.

Los populares se tornaron, involun-tariamente pero a sabiendas, en la fábrica de creyentes en la estadidad y, por tanto, en sus propios enemigos. Podían tomar medidas para enmendar errores, pero podían estar en contradicción con el poder y ese era el factor más importante, por encima de la moral, la justicia y la conveniencia colectiva.

2690770luisaferreLlegó el día en que un partido propulsor de la idea de la estadidad ganara las elecciones. En su interior traían la semilla de la cultura del dinero y del bienestar individual, ya apuntada ampliamente por los populares. Tenían menos apoyo que los populares en sus buenos momentos, menos escrúpulos y más prisa. Llegaron a su momento de mayor corrupción, de mayor abuso de poder y menos interés por aparentar democracia y respeto hace apenas cuatro años.

Pero el país devastado y saqueado por unos y otros, abandonado por muchos miles y desmoralizado por sus gobernantes y por los males sociales gigantescos sin aparente solución. Había tocado fondo y se hundía en el excremento. A muy pocos realmente les importaba y el partido sin escrúpulos habría de ganar.

Fue entonces que el candidato popular, Alejandro García Padilla, decidió usar las armas del enemigo y fomentó la traición, compró conciencias, mintió públicamente y trastocó realidades al hablar de ellas o al prometer lo imposible.

El gran problema de Puerto Rico es el coloniaje. Drogas, asesinatos, educación de tercera sin metas, salarios inadecuados a las necesidades, escuelas de crímenes disponibles para todos incluyendo los niños, falta de compromiso social,  precios más altos, medicinas inalcanzables y hasta la gordura tienen ataduras con la llamada relación permanente con Estados Unidos. Pero al partido Popular únicamente le interesa el poder. Es imprescindible entonces hacerle serias advertencias al nuevo gobernador.

No se trata de paliativos. Se trata de ir a la raíz. No se trata de gastar medio millón en vez de uno en tomar posesión. Se trata de poner el dinero donde hace falta socialmente y no en bambalinas, pocas o muchas. Dele el dinero a los deambulantes y tome posesión calladamente. Después de todo, debe darle vergüenza ganar las elecciones pidiéndole a los creyentes de la independencia que votaran por un partido defensor de la colonia.

Ser líder no es ganar elecciones. Es decir al país la verdad aunque duela y caminar al frente en busca del mejor destino, lo sigan muchos o pocos, que como decía José Martí, siguiendo la Biblia, con doce hombres (y mujeres) se funda un pueblo. A todos nos gustaría arreglar los problemas en la colonia por bien del país que sufre, pero no es posible. La independencia no es la fórmula para erradicar todos los males y combatir triunfantes la corrupción institucionalizada, pero al decir de Jesús, parafraseado, es el camino y la verdad y la vida…

NOTA: crédito fotos, bodegonconteclado.wordpress.com; leonardilloaventuras.blogspot.com;

diariolaverdad.com.mx;www.pobladores.com

Un pensamiento en “Es el camino

  1. Indudablemente es el camino desde el comienzo…. Gracias Gilberto por expresarlo con tanta claridad!

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