AGRESIÓN SEXUAL

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marzo 17, 2013 por La Vieja Noche

Si es por recomendación de Mercedes no tengo duda alguna y presto atención porque entiendo será de provecho e interesante. Así que comparto con los lectores de La Vieja Noche lo siguiente: Mercedes Rodriguez Lopez en facebook a través de Asoc Expertos Forenses ” La Asociación de Expertos Forenses me refirió este artículo. Lo recomiendo para aquellas personas interesadas en las conexiones entre la pornografía y los crímenes sexuales en contra de la niñez y de las mujeres —algo que nos debe interesar a quieres queremos una sociedad libre de todas las violencias.”

AGRESIÓN SEXUAL

violenciamujer

ricardobadillograjales.wordpress.com

El término agresión sexual hace referencia al acto de coacción hacia una persona con el objeto de que lleve a cabo una determinada conducta sexual; por extensión, se consideran también como ejemplos de violencia sexual los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de ésta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo”1

Los casos más frecuentes de agresión sexual son los ejercidos sobre niños (la pedofilia y el abuso sexual intrafamiliar) y la violación de mujeres. El delincuente sexual lo puede ser en exclusiva (sobre todo en el caso de los pedófilos), pero también puede ir acompañado de otros perfiles delictivos, tal es el caso de robos, agresiones, etc., en muchas ocasiones como parte de un comportamiento asociado al abuso de alcohol y drogas, y a un nivel socioeconómico bajo.

En la industria pornográfica, el agresor sexual no es necesariamente un desconocido para la víctima; en ocasiones es, precisamente, su cercanía cotidiana a la misma la que le ha facilitado un determinado grado de confianza que ha derivado en la imposición de una determinada relación, en la que luego de un breve forcejeo de la víctima esta sede al ataque, convirtiéndose en una parte activa y consentida en la relación.

En países con estadísticas fiables al respecto, las agresiones sexuales constituyen un porcentaje relativamente bajo de la violencia denunciada. No obstante, el carácter intrínseco de la violencia sexual sugiere la posibilidad de una violencia encubierta debido a actitudes de vergüenza o de temor a represalias por parte de la víctima.

En 1986, el informe de la Comisión Meese sobre la Pornografía, encargado por el Gobierno americano y publicado por el Departamento Federal de la Justicia de los Estados Unidos, hacía balance de la influencia de la legalización de la pornografía sobre la criminalidad sexual en los Estados Unidos. Este informe muestra el papel central de la pornografía en el desarrollo de la violencia sexual. Las estadísticas muestran un neto aumento de las violaciones en los Estados donde la pornografía es la tolerada y de lo más extendida.

Según una investigación hecha en las prisiones, un 77% de los pederastas que ha molestado a los pequeños muchachos y un 87% de los que han molestado a las pequeñas muchachas reconocieron el papel determinante de la literatura pornográfica sobre sus pensamientos y sus comportamientos. Por otra parte, Ken Lanning, especialista de la pornografía del FBI, reveló ante la comisión Meese que cuando policías buscan a un delincuente sexual, encuentran casi siempre con él una abundancia de material pornográfico. Un informe de la policía de Michigan pone de manifiesto que en un 40% de los crímenes sexuales, el criminal reconoció haber utilizado material pornográfico justo antes de pasar al acto.

Investigaciones hechas acerca de grupos de estudiantes por la comisión Meese pusieron de manifiesto que un consumo bastante masivo de material pornográfico modifica la imagen que el muchacho se hace de la mujer y lo vuelve indulgente frente a la violación. Pero la prueba ciertamente más definitiva y más aterradora le encontramos en lo conduce ineludiblemente del sexo a la violencia. Se trata de lo que se llama, en el otro lado del Atlántico, el “snuff”. Esta palabra designa películas pornográficas donde se mata a las actrices literalmente en vivo y en directo, después de haberla humillado de la manera más vergonzosa. Varios escándalos ya estallaron, con el descubrimiento de cadáveres enterrados cerca de los lugares donde se habían rodado estas horribles masacres.

Sabiendo todo eso, ¿cómo negar el papel preponderante de la pornografía en el aumento vertiginoso de la criminalidad sexual en los países desarrollados? Recordemos que en Francia, entre 1985 y 1990, el número de las denuncias para violación aumentó en un 62%, lo que representa un índice de crecimiento anual del 9%. Según el informe sobre el comportamiento sexual en Francia de 1993, aproximadamente una de cada 20 mujeres (5%) dicen haber sido víctima de relaciones sexuales por coacción. Para las mujeres entre 20 y 34 años, el porcentaje es del 7%. En un 77% de los casos, esta agresión sexual tuvo lugar antes de 18 años; en un 67% de los casos antes de 15 años; en un 25% de los casos antes de 12 años. Todas estas cifras duplicaron en 20 años.

Otro informe especializado sobre < >, dan porcentajes aún más elevados: según este informe, en la Francia 7,8% de las mujeres y 4,6% de los hombres declaran haber sufrido uno o más abusos sexuales antes de la edad de 18 años.

En los Estados Unidos, hay un aumento del 526% de las violaciones entre 1960 y 1986. Isabel Holzman, Fiscal General de Brooklyn, escribía en mayo de 1989 en Nueva York Times: “La violencia sexual contra las mujeres está estallando. Más de 3.400 mujeres presentarán denuncia para violación este año en Nueva York y se violarán varios millares más sin que presenten denuncia. Según el FBI, se viola a una mujer cada seis minutos en los Estados Unidos. Se violará a una mujer sobre diez en su vida”. Añade que una investigación puso de manifiesto que un hombre sobre doce reconoce su implicación en una violación, sin por ello considerarse como un violador.

1.Final report of the Attorney General’s Commission on Pornography, Rutledge Hill Press, Nashville Tennessee, 1986.

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