ELOGIO AL FONDILLO

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abril 9, 2013 por La Vieja Noche

Hay que recordar que somos, realmente, un petulante eslabón del capricho evolutivo que se crea a partir de un animal que caminaba a cuatro patas…

ELOGIO AL FONDILLO

José Augusto Acevedo

Aceptémoslo, el fondillo es la región anatómica que más sentimientos dispares produce. Por una parte, es una instigadora irresistible de un gran estimulo sensual y por otra, es un innoble vehículo para la más ordinaria fisiología gastrointestinal.

Precisamente, dicha disparidad se manifiesta en la nueva sociedad consumerista latinoamericana, con su folklórica tendencia al reduccionismo. “Tomar la parte por el todo”, es algo que, en la caliente sexualidad latinoamericana, es bastante frecuente. La cantante colombiana, Shakira, la actriz puertorriqueña, Jennifer López y la actriz norteamericana, Scarlett Johansson, son algunas de las decenas de archifamosas representantes de la voluptuosidad “gluteal”. Muy a pesar de sus talentos originales, son sus fondillos la marca registrada que las etiqueta ante el mundo comercial.

Pero, ese enigmático poder que arrastran los atractivos fondillos de las famosas, podría obedecer a fuerzas que van más allá de lo visual. Podría, muy bien, tocar aspectos puramente instintivos.

Entonces, sería lógico preguntar por qué se mira con deseo el fondillo de la gente que nos atrae o que amamos. Digamos que este obsesivo atractivo es un recuerdo ancestral inescapable. Hay que recordar que somos, realmente, un petulante eslabón del capricho evolutivo que se crea a partir de un animal que caminaba a cuatro patas. Desde una perspectiva erótica, la pareja no era abordada frontalmente, sino “desde atrás” y en ese espontáneo escarceo entre el dominio y la sumisión, debió originarse el placer sexual.pelvis_comparison

Interesantemente, descubrimos una contradicción manifiesta entre el fondillo como algo natural, en la antigüedad prehistórica, y la carga prohibitiva contemporánea que implica el amor anal.

Privado siempre, deseado no pocas veces, y nunca otorgado livianamente, el amor anal era tildado como aberración “contra natura” en la Edad Media. La religión cristiana miraba la simetría geométrica nalgar, como un lugar sospechoso, un punto donde se exaltaban las tentaciones terrenas y demoníacas. Se decía entonces que los pactos con el demonio se sellaban con un coito anal o un beso en las nalgas. Ya en la modernidad, distintos países atribuían a sus vecinos esta práctica, con intenciones difamatorias: así pues, los franceses, hablaban del “vicio inglés”, los ingleses, del “vicio francés”, los árabes del “vicio persa” y un viceversa de racistas vilipendios.

Por el contrario, los latinoamericanos, históricamente, siempre hemos sido adoradores del fondillo. Cuando se trata de añorar a una mujer, los norteamericanos suspiran evocando enormes pechos; pero no hay latino que no se pierda por los fondillos.

Y le gustan grandes, hospitalarios, macizos. Le gustan tipo balcón, que sobresale y se auto-sustenta como un milagro de ingeniería. Le gustan “rapperos”, de doble pompa, vivos y prodigiosos. Quizá porque en los fondillos hay algo más antiguo y atávico que en los senos, que en realidad son una intelectualización.

Los senos son renacentistas, pero el trasero es primitivo, “neanderthaliano”. Con su poder de atracción inequívoca, su convergencia invitadora, es un “hit” prehistórico. Despierta nuestro costado más bestial: el del acoplamiento en cuatro patas.

Las senos son un invento del mercadeo yankee más reciente. Son prosaicos. El fondillo, en cambio, es lírico, musical, cadencioso, trono del meneo de caderas, marcador del ritmo, que sacude sudores al ritmo de un batá de Bomba caribeña.

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El trasero siempre se aleja, siempre se va yendo, invitando a que lo sigan. Se mueve en dirección contraria de los senos, que siempre vienen y por eso suelen ser alarmantes, amenazadores, casi bélicos. Los senos confrontan, como un imperialismo. Pero, el fondillo huye, es elegía de sí mismo. Se va yendo. Como la vida misma……

José Augusto Acevedo, por lo que se, y han podido averiguar fuentes de La Vieja Noche, es puertorriqueño que no gusta del heroísmo suicida; ”ateo, anticlerical, capitalista con remordimientos, y tan cínico como Diógenes”, a quien la escritura sirve como refugio terapéutico donde expresa lo que siente y piensa sin odiar el escrutinio. (ya les dije, este escritor dará mucho que hablar)

NOTA{ cédito foto, serv50.fansshare.com;lalengua.info;jenniferlopez.twomini.com

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