EL PAÍS MIEDOSO

Deja un comentario

abril 13, 2013 por La Vieja Noche

Y si a eso le sumamos los efectos del miedo en la interacción social, la familia, y la actividad económica, debemos aceptar que estamos bien jodidos.

EL PAÍS MIEDOSO

pha106000047

José Augusto Acevedo

Con el miedo hay que hilar fino. No se puede despachar con definiciones congeladas. Y aunque no soy psicólogo ni mucho menos psiquiatra, al menos me atrevo a enfrentar el tema con buena intención.

Me parece que el miedo no es bueno ni malo. Es una emoción exenta de toda culpa o disculpa. El miedo es ciego. Cualquiera, en algún momento de su vida se ha visto “embarrao” por alguna razón. Y esa expresión folklórica del miedo no está lejos de la realidad científica.

La psiquiatría actual asegura que el diagnostico general del miedo es el mismo sin distinciones de clase, región o etnia: altera los sistemas inmunológicos, surgen enfermedades cardiovasculares e intestinales; y en la dimensión emocional, hay angustia, depresión y tristeza. Hasta la vida sexual se afecta: no se puede gozar el encuentro íntimo si estamos llenos de miedo.

En Puerto Rico, los medios de comunicación y la prensa se dedican a ofrecernos una receta de violencia, morbo e intolerancia sin límites que nos sume en un estado de frustración general. Basta con leer los periódicos diariamente para percatarnos de la insistencia irresponsable en las noticias policiacas. Por supuesto, reales y preocupantes, pero estratégicamente reiteradas, con fines de venta y mercadeo.

El día en que se hagan encuestas serias nos daremos cuenta de que Puerto Rico NO PUEDE SER UNO DE LOS PAISES MAS FELICES DEL MUNDO porque es UNO DE LOS PAISES CON LA SALUD MENTAL MAS POBRE DEL MUNDO. Y si a eso le sumamos los efectos del miedo en la interacción social, la familia, y la actividad económica, debemos aceptar que estamos bien jodidos.

Sin embargo, nuestros miedos, bien entendidos podrían ser bien manejados. Podríamos convertirlos en un mecanismo poderoso para protegernos, preservarnos y hasta huir de peligros contra nuestra integridad física y mental. La psiquiatría señala que el miedo es un escudo emocional infinitamente efectivo, que evita que nos expongamos a riesgos y amenazas, sean reales, imaginadas o inculcadas. En otras palabras, no hay que tenerle miedo al miedo. Podría ser perfecto.

De hecho, deberíamos abrazar, controlar y usar positivamente el miedo. Comenzar por la cantaleta de “conocernos a nosotros mismos”, hasta identificar nuestras emociones. Una vez se identifique el estado emocional que vivimos, creo que comenzaríamos a aprender a ser libres.

Piénsenlo… en ese estado emocional, Puerto Rico ha tenido respuestas maravillosas, como por ejemplo, movilizaciones colectivas con consecuencias comunitarias: la salida de la Marina de Vieques, y las luchas estudiantiles, entre otros movimientos populares. Todas representan un elocuente ejemplo de respuestas nacionales ante el miedo a unos daños fundamentales. Si no se hace así, sólo lograremos que el Pueblo siga inerte, anquilosado, provocando rabia, desesperación y violencia. ¿Y quien duda que sea eso precisamente lo que vivimos en Puerto Rico?

Propongo que le apliquemos al miedo colectivo un tratamiento medico. Y humildemente propongo los siguientes remedios:

1.Que se redefinan las necesidades y reorienten los recursos del Departamento de Salud al problema de la salud mental. Eso incluye talleres sobre manejo de la violencia en las comunidades urbanas y en los “cinturones de violencia” como Capetillo, entre otras zonas de alto riesgo para la seguridad publica.

2.Incluir un currículo mandatorio de salud mental en las escuelas publicas y privadas

3.Presionar a los medios de comunicación del país a balancear su línea editorial con un criterio de mayor responsabilidad social, a través de boicots comerciales a los anunciantes, y evitando comprar las ediciones impresas de los periódicos, limitando su lectura al medio electrónico. No es un secreto que el medio impreso en papel representa el 90% de la ganancias de un periódico. Eso es un excelente disuasivo. Al menos para obligar a un dialogo.

4.La creación de una MISION URBANA, compuesta por líderes sin pelos en la lengua, en el completo y complejo sentido de la palabra. Líderes que promuevan ese fundamental sentido de pertenencia a una comunidad y al voluntariado militante. Que se preocupen y se ocupen de la seguridad de todos los miembros de nuestra sociedad y algo muy determinante: destilen y distribuyan CONFIANZA. Necesitamos líderes que provengan de la sociedad civil, del sector religioso, del sector cultural, de los residenciales públicos, de donde sea, pero que abracen un pensamiento mágico transformador SIN MIEDO. Y que inunden todos los medios de comunicación y todas las redes sociales.

Y si alguien se quiere unir a mi intento de aportar alternativas, que alce la voz y las manifieste. No son los gobiernos los agentes de cambio. Siempre han sido los pueblos. Sobre todo, cuando llegan al nivel del hastío colectivo. Y ese es nuestro caso.

Yo comienzo por preocuparme. Y si me preocupo, me ocupo.

José Augusto Acevedo, Publicista, productor, director y escritor de ocasión, es un empresario con ínfulas renacentistas desde que tiene uso de razón práctica. Puertorriqueño de nacimiento y de sufrida vivencia, persigue “desfacer entuertos” en su gestión cívica (que no patriótica, porque no gusta del heroísmo suicida) a través de su trabajo, cualquiera se encomiende a sí mismo o le endilguen muy a pesar suyo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: