El Corazón Del Vuelo / Comentarios al Poemario de Carlos Roberto Gómez Beras

Deja un comentario

abril 16, 2013 por La Vieja Noche

No vamos a indicar dónde se encuentra el tesoro al que este mapa nos conduce, pues me temo que la estación final es plural y diversa, más bien intentaremos reconocer algunos paisajes que podrían, por familiares o comprendidos, facilitarnos la búsqueda.

El Corazón Del  Vuelo

mapa 

Comentarios al Poemario de Carlos Roberto Gómez Beras

Othoniel Rosa Vélez

Uno toma un libro en las manos  y observa su portada, su hechura, su contraportada, uno lo soba, le toma su peso, observa los colores, el arte que lo viste con ilustraciones o fotografías, las tipografías que comienzan a asomar… se detiene en su índice, (en los libros de este escritor; al final) sus notas, sus epígrafes y vuelve al título…son claves…uno piensa que son claves que nos impresionarán lo suficiente para  comprarlo o no comprarlo. Quien nos vende el libro, aun cuando la librería en que se encuentre sea atractiva, ordenada, limpia y se pueda cenar en ella, es, entonces, el editor. Pero este experimentado editor    (lleva más de dos décadas en esa tensión de alto voltaje que es la tarea de proyectar al exterior, a la epidermis, el alma de un libro; de más de 300 libros, debí decir, divididos en once colecciones que reunen la artillería gruesa de la literatura joven, caribeña y latinoamericana, que le han procurado invitaciones a las más reconocidas ferias internacionales del libro.), ese editor es, también, en esta ocasión, el poeta que escribe.

Todavía, después de esa inspección inicial, podemos devolver el libro al estante de la librería, o si es que ya decidimos comprarlo, a la tablilla de nuestra biblioteca particular en el área destinada a futuros próximos regalos para algún conocido, pues sucede que ahora le toca al escritor, al poeta, convencernos de continuar esta relación con el libro que comenzó con el enamoramiento de una portada o de un título. Bueno, pero en el título ya intervino el poeta: Mapa al corazón del hombre. No es un mapa del corazón (aunque todavía no lo descartamos) un poeta no equivoca, al menos sin intención, la utilización de esas preposiciones. Y si se trata de un mapa… ¿Qué hace esa  vía de tren eléctrico, ese armazón que incluye rieles, signos y guirnaldas?   ¿sugiriéndonos qué?  ¿Un camino?… ¿la prevision de una ruta? …de un viaje? El poeta dice o el editor sugiere? Alguien parece empeñarse de que se trata de una bitácora, de un itinerario, de las referencias de un tránsito, de una escapatoria o de un viaje que nos llevará quién sabe a donde. De modo que como el profeta Daniel frente al Rey Nabucodonosor  (y esta parece ser siempre una exigencia de la mejor poesía) tienes que saber cual es el sueño y después descifrarlo. No digo que es el ejercicio que haremos. No vamos a indicar dónde se encuentra el tesoro al que este mapa nos conduce, pues me temo que la estación final es plural y diversa, más bien intentaremos reconocer algunos paisajes que podrían, por familiares o comprendidos, facilitarnos la búsqueda.

Por el momento dejemos de lado los epígrafes, que son obsesiones del escritor con alguien que se adelantó a sus temas. Una frase de otro que se avala o se rechaza -total o parcialmente- y que irá mostrándose, que irá revelando su valor, mientras el libro avanza. Bajo el título Las coordenadas del beso aparecen los primeros diez y siete poemas de este libro escrito entre los años 2008 y 2012. Unas coordenadas son un sistema de referencias que se utilizan para determinar la posición (en navegación, latitud-longitud) de un punto en cuestión. En esta ocasión el instrumento es el beso, y según nos informa el Glosario de afectos al final del libro; casi la mitad de los poemas están dedicados a un nombre de mujer y en todos la relación con alguna mujer es su leiv motiv. Desde el primer poema, La Extranjera, que comienza: “A mi patria de dulces costumbres urbanas”, la mujer, cuyo cuerpo es “un largo territorio de donde no han regresado aedas, ilusionistas y chamanes”, o sea, que se trata de un ser imposible de explicar  que constituye el inicio – y tal vez el centro- del viaje poético. Esta presencia de nombres de mujer en dedicatorias y motivos como si fueran, desde el saque, el alma de esta poética nos recuerdan a  Carl Gustav Yung y sus conceptos de ánima y animus. Útiles, aunque no sean del todo compartidos, para introducirnos en estas reflexiones.

Ánima significa en latín Alma, y en la psicología analítica de Jung alude a “las imágenes arquetípicas de lo eterno femenino en el inconsciente de un hombre, que forman vínculo entre la consciencia del yo y el inconsciente colectivo, abriendo una vía hacia el sí mismo.” O sea que la imagen de mujer o figura femenina presente en los sueños o fantasías de un hombre es su ánima. Vinculado a su principio eros, refleja la naturaleza de sus relaciones, especialmente con mujeres. Descrito como el arquetipo de la vida, este puede estar representado como una mujer joven, espontánea, seductora e intuitiva, como una mujer malvada o como la madre tierra. Usualmente se le asocia con una emocionalidad profunda y con la fuerza de la vida misma. Todas aquellas mujeres en mi experiencia  emocional ya no son mujeres concretas en mí sino ideas revestidas de necesidades. Algunas figuras ánima características son las diosas, mujeres famosas, figuras maternas, doncellas, prostitutas, hechiceras y criaturas femeninas (ej: las sirenas).

El ánima se aplica en términos jungianos, exclusivamente al imaginario masculino, mientras que en la psique femenina, el aspecto masculino presente en lo inconsciente colectivo de las mujeres toma la denominación de Animus. (y tiene más que ver con el razonamiento que con la emocionalidad) Al ánima se le conoce también como el lado femenino de todo hombre. El mecanismo de atracción del ánima explica también el papel de las musas en la poesía. El propio Jung declaró en una entrevista:

Cuando alguien dice no puedo dejar a esa mujer aunque lo querría hacer, eso es el Ánima.

En cierto modo, el ánima representa una imagen viva del alma y los contenidos espirituales de la persona, que se sentirá enteramente dependiente de ella. Robert Graves citaba a John Keats diciendo:

   “Todo lo que me recuerda a ella me atraviesa como una lanza.”

La figura del ánima aparece en las artes como una mujer desnuda. Lo que explica por qué los desnudos además del evidente contenido erótico y sexual, poseen un fuerte contenido psicológico y existencial; porque presentan contenidos inconscientes que solo se pueden explicar del modo que el arte se expresa…y… a través del lenguaje poético. Así parece suceder con los poemas de Carlos Roberto Gómez Beras.

Para Jung, la persona es el intermediario del ser con el mundo social, pero es el anima quien lo relaciona con el mundo interior. El binomio Ánima/Ánimus, contrapartes sexuales inconscientes se proyectan. En el hombre la tendencia natural es la de proyectar los contenidos de su anima en mujeres reales a través de sentimientos amorosos u odiosos eróticos. En un poeta, -decimos ahora nosotros-, esto podría ser possible a través de las coordenadas del beso. Tal vez es ella el sueño/ –dice el poeta con cierto tono borgeano y jungeano en La extranjera, que es el poema puerta al poemario-/ que de adolescente anunció el goce,/ el licor y los Buenos amigos./ Nunca lo sabré (estas cosas están vedadas/ a los hombres que aman)/ Quizás lo sé/ y por eso en vano, he mentido./  Ese dudar lo que se sabe o no se sabe, esa mentira que se acepta ¿no está acaso cerca del “nadie” del epígrafe? La patria de dulces costumbres urbanas le hacen vulnerable, estas costumbres son su vulnerabilidad. Las Falsas Señales son parte de las coordenadas que señalan no un hecho físico y humano sino los lugares que dibuja el mapa. La Cartógrafa ya apunta al corazón como el lugar donde se redime la poesía, pero en Entrada a la Materia, la piedra, la madera, el metal, el agua y el fuego se separan de lo que fueron nuestras juntadas  manos (las manos son lo hu-mano) que nos devuelven a la esperanza del paraíso, que por eso, no perdido sino extraviado. El amor es la materia a la que entramos. Entre dos ruinas parece decirnos que entre la historia y el tiempo, breve como es, la vida del amor es possible. A veces uno toca un cuerpo, es un Homenaje a Homero Aridjis, un poeta mejicano de padre griego y madre mejicana. Autor de poemas de gran sensualidad inspirados en los mitos clásicos. Un poema suyo aparecido en uno de sus decenas de poemarios este titulado  (poemario y poema; Mirándola dormir, comienza diciendo:

           “Cálida ahí donde te toco/ Grupa vaporosa”

foto mapaA la vista de nuestro autor que lo toma como otra coordenada o como un nuevo epígrafe: el cuerpo es la maravilla de la realidad. Nuestro autor  enfrenta este hecho en su propia poesía y después de tocar ese cuerpo, ofrece el suyo a la mujer como la contraparte del misterio. En la Pequeña Elegía nos preguntamos cómo se puede amar con tanto golpe. A las 2:25 AM o cualquier noche uno entiende las cosas de otro modo, por pensar en ella, que transforma su propia biografía. En Los saldos la ruptura se presenta al parecer benévola, pero a costa de un olvido temerario. La Mezquina, aquella que me deja sin lo que era de ambos, es derrotada porque el poeta le asigna innovadoras nuevas funciones a sus gestos porque como decía Huidobro: el amor – o la poesía- tiene razones que la razón no conoce. Elegía de la nada, Como si la poesía fuera responsable de la presencia de la vida. El Poema de los saldos,  versión apócrifa 1989, trata de las deudas, las formas de pago. Miriam es la madre del poeta, quien le devuelve en versos y en afirmaciones heredadas la dádiva primera y lo hace  desde lo aprendido en los labios de otras mujeres. En Deberes para realizar después de la escuela se nos ofrece un listado de tareas imposibles, únicas alternativas realistas de lo que no se aprende en la escuela. Domingo en Belgrado: Una mujer con característcas de un domingo; la imagen limpia, ensoñadora, esperanzada, de paloma sin culpa, casi santa, la acercan a la religiosididad de un domingo. Un domingo casi ausente de religiosidad. N.Y.  (en uai, o ene, igriega) El recuerdo de una ciudad, junto a una mujer amada, tal vez la madre. Una ciudad cuya presencia es un regalo, que promete, frente a lo más querido, recibir, en algún momento futuro, su parte de atención, para la que ya se está dispuesto.

En un parque de la Habana nos muestra lugares vinculados a mujeres que son portadoras de las variantes (diversas latitudes) del amor. Aquí la ciudad es una madre, aunque ajena o una que se niega a ser madre, pero se ofrece. Una cierta confianza. En un lugar  minimalista se reunen todas con Nadie, Una mujer son todas las mujeres y el poeta, frente a esa revelación ya no es él. En todos estos 17 poemas encontramos la repetida experiencia humana del amor, pero no se trata de una confidencia sentimental. Las palabras, reconocidas por su cotidianidad, rebuscadas por su uso ordinario, sin embargo nos sorprenden, están llenas de un sentido nuevo que las transforma en tema del arte. Cada imagen de esta poesía reverbera como una epifanía y cada oración es un cuestionamiento. Tal vez, al principio, equivocó el poeta las preposiciones: la cartografía apunta a su propio corazón.

2

Seis Postcards

Dije cartografía, pude haber dicho fotografía y adelantarme al drama de los siguientes seis poemas. ¿El ‘post’ de Post Card se debe a que es una tarjeta postal o a que es el mensaje/paisaje que te envío después de haberlo visto yo. “Post” como de posterior, como de póstumo. De cualquier modo es ese recuerdo, ese halago que enviamos durante el viaje, una referencia que nos ubica. Estas seis han sido enviadas desde seis diferentes lugares… del pensamiento. Estas líneas que siguen son la impresión personal que me dejaron  esos seis poemas: Se trata de un viaje, creemos haber dicho. La poesía es un viaje, Un trip. Un tripeo…donde la realidad más real no es la realidad fáctica, la realidad de los hechos comunes. En la poesía se rectifica la realidad. El poeta se coloca del lado milagroso de las cosas. Un beso hace hablar el interior de un ser, un abrazo cura la fiebre y regresar no es regresar porque todo ha cambiado. Lo que podría considerarse perdido, no lo estaba, pues como nos dijo Juan Ramón las cosas están echadas, más de pronto se levantan y en procesión alumbrada se entran cantando en mi alma” El poeta insistirá en ver las cosas de otro modo. Lo que no existe, existe, porque insiste en su recuerdo. Nuestra piel es nuestra frontera con el mundo y también la tuya. Avocados hacia la muerte, el contacto con el otro, la caricia, es conciencia de que somos. Por esas mismas razones los labios son un paréntesis, una pausa que nos vincula al otro o a la otra. Un beso, tan gráfico y real como es, no puede resumirse en las explicaciones. Regresar es aceptar que la poesía tiene más razones que cualquier otra lógica, pero recuerden que las Postcards son sólo recordatorios

3

Pequeños Cantos de Yemayá

De las más de 400 deidades (Orishas) de la religión yoruba que está conformada por un complejo de mitos, canciones e historias  (religión mayoritaria en la Isla de Cuba, como se dice lo es el hinduismo en la isla de Trinidad,,, ¡Ricamente complejo y desconocido es el Caribe!) nuestro poeta elige el nombre de Yemayá para estos versos que, aparentemente, surgen de una experiencia suya, sibilina, en la Habana.  La historia y cantos alrededor de esta orisha son hermosos: el agua que por orden de Olofi, bajó del vapor de las nubes e hizo las venas de la tierra para que la vida se propagara es Yemayá, quien ahora viaja en autobús y deslumbra con su sensual hermosura, con el carácter indomable de su personalidad, y con su dación justiciera, al poeta, domesticador de hexámetros, quien ve leyes detrás del arcoíris, posee una utopía zurda y sincretiza en doce breves versos uno de los poemas más erótico, hermoso y sensual  de toda esta jornada.

4

Cuatro traiciones y otros diálogos…

Consta de 10 poemas. Los primeros tres de ellos en inglés.  ¿Se entienden?  Son un pórtico que anuncia los asuntos que serán tratados. El primero se titula Scent ; el aroma de mujer como la poesía te acercan a la mujer y a la realidad más íntima. The foreigner es la traducción casi exacta del poema La extranjera que abre al principio del libro viajero que aquí en inglés, adquiere nuevas resonancias; no es lo mismo decir the strike, the oment, the fall” que decir ; “la caída, el golpe y la cicatriz”. Digamos que aún siendo lo mismo no suena igual. . ¿Por qué en inglés? ¿Será porque es un idioma que no es del todo mío y que el poeta quiere distanciarse de ellos o porque en todo nuevo idioma se dificulta asir el pensamiento, tal y como sucede cuando tratamos de explicar  una relación que nos supera?  ¿O porque no importa el idioma, ya que aquel mediante el cual nos introduce la poesía a su mundo es otro idioma, con otra lógica: la lógica del alma donde los sábados son domingos porque no se rigen por Cronos sino por otra epifanía más amorosa a través de cuya luminosidad se va especificando  el día? ¿O porque el poema elige el idioma?

Si sabes que Hope es esperanza, todavía tienes que entender cómo es que desde un mar sin fin de contactos sin piel, de besos sin labios y anhelos sin corazones, entra por la puerta abierta del alma, en un parpadeo, todo lo que necesito para introducirme en la realidad de la poesía o para entender el mapa. Todos los besos. Bajo el título de una canción del cantautor canadiense Leonard Cohen, A cien besos de profundidad, Carlos Roberto nos regresa a las coordenadas de este vuelo, al amor y sus profundos laberintos, a través de sus metáforas poéticas. Desde que uno lee el título de este poema sabe que el mismo demanda un arreglo musical que le acompañe. En La vida de los muertos surge otro elemento que es el diálogo con el olvido o con lo que se creía olvidado que surge y se convierte en diálogo poético a través de unos poemas de unos seres cercanamente amados; Epiphanie within the walking dead (Epifanía entre los muertos vivientes) poema realizado por Marcela Gómez Lugo, que es la hija del poeta y el poema Sábado que es un llamado de atención sobre esa hija. Igual sucede con un poema de su madre titulado Cómo y otro  poema del autor sobre su madre: La Elegía Infinita. Son diálogos entre poetas. Si la poesía es una forma de comunicación, lo que se comunica, el poema mismo, es el resultado de múltiples experiencias ordenadas de un modo distinto al modo de valoración en la vida práctica.

“El poema tiene una existencia que está entre el poeta y el lector, una realidad que no es simplemente la realidad de lo que el escritor está tratando de expresar, o de su experiencia al escribir el poema, o de la experiencia del lector o del escritor como lector. Consecuentemente, el problema de lo que un poema “significa” es mucho más difícil de lo que a primera vista parece.”  (T.S.Eliot)

Son diálogos que crean una belleza, una impresión nueva, y diversa, para cada lector.

V

Seis Epitafios para el amor insepulto nos revela una característica adicional en la poesía de Carlos Roberto, además de las ya vistas; su carácter existencial, filosófico y erótico: se trata de cierto sesgo lúdico. No se decir si llega a humor negro, pero sí contiene ironía y cinismo. Ya en otros poemas anteriores se veía venir, pero es en estos versos, entre haikú y madrigal donde se nos estiran las esquinas de los labios. “Desde que me enteré/ que la mujer que amo/ está viva,/ estoy muy triste/”  O aquella oración dirigida a Dios que debido a su belleza no es más cínica: Señor,/ recibe aquí/ la boca más manzana/ la piel más eucalipto/ los ojos más almendros/ el corazón más ciruela/ el alma más llovizna/ para que tu jardín/ sea menos polvo y más primavera? Otra dimensión de este cinismo se advierte cuando sabemos que este pretendido clavo definitivo en el ataúd de este amor no lo  será jamás … porque “los muertos del alma, resucitan”.

 

Vl

Glosa, Prosa, Verso, Poesía

El poeta comienza aquí con una nota tomada del libro Árbol adentro de Octavio Paz. La nota completa dice: Algunos poetas han preferido insertar sus poemas dentro de un relato: en esas obras la prosa sostiene al verso con la naturalidad con que la tierra sustenta al árbol. La circunstancia real se transforma así en el contexto literario en el que se engasta un poema. Mas adelante dirá: La fuente de la poesía es el habla, la misma de la prosa… Si el verso en ocasiones se desmorona y regresa a la prosa, en otras la prosa se levanta y baila como si fuese verso.

Lo que se quiere señalar es que existe una interacción entre los géneros. El poema es una forma literaria, pero también una fuerza, un ímpetu, una pasión, un sentimiento, un encuentro del alma. Es una experiencia personal que sobrecoge y nombra. Parece una experiencia mística, pero el místico no la escribe. El poeta sí. ¿La escribe en verso o en prosa? La poesía habita en ambos géneros. El creador es aquel que rompe las barreras tradicionales del hablar y más que organizar esquemática mente las palabras del texto, utiliza la belleza, la emoción y la intensidad. ¿Qué género escogerá el poeta? Aquel que deje fluir el pensamiento o lo que de él brote: el sentimiento de lo oscuro, de lo indecible en lo inconsciente, lo inasequible al propio entendimiento. Cuando uno lee estos versos junto a estos dos relatos en prosa, uno se percata de cómo los géneros pierden validez como categorías fijas e inalterables. ¿Existe acaso algo más que contenga, comprenda y trate la poesía? Hemos venido buscando señales, rumbos y rutas a través del  este vuelo poético. Ciertas coordenadas nos han ayudado. El paisaje que provee nuestra ánima hace maravilloso el viaje porque no se repite y es tan asombrosamente inexplicable que intentamos asirlo en unas vistas al interior del ser. El idioma mismo ha mostrado sus debilidades. Al tiempo, como a la historia, ha tenido el poeta que domesticarlos. Decir con ironía, es decir, contradecir, el discurso para que diga lo que quiero que diga y al final cuestiona de la manera más digna, creando relatos poéticos, los propios poemas como portadores exclusivos de la poesía?

Vll

Mapa al corazón del hombre

Parece que todo lo dicho hasta aquí fuera una introducción para este último poema: Mapa al corazón del hombre.

¿O es el aviso previo que nos prepara para el aterrizaje y fin del viaje? ¿O es el señalamiento aquel del Moisés bíblico que apunta a la tierra santa que no alcanzará a visitar? Hay aquí una cita de una cita. Nos dice Carlos Roberto que según Mariángeles Fernández, editora y escritora especializada en Julio Cortazar quien cita a Jean Cocteau, poeta, novelista, dramaturgo, pintor, diseñador, crítico y cineasta francés que murió en 1963 a la edad de 74 años. Obviamente un hombre que podía observar las cosas desde diversas perspectivas, diciendo:

“Las estrellas que forman la Osa Mayor no saben cómo están colocadas, no saben que la Tierra las ve, componiendo ese dibujo.”

Estrellas o piedras, también nos decía Inmanuel Kant;

“la belleza artística no consiste en representar una cosa bella , sino en la bella representación de una cosa.”

El poeta no sólo vuelve la mirada hacia sí mismo, sino que busca justificar el origen de la poesía que ha cruzado su vida. “El río es un poema que nos escribe por dentro” dice nuestro poeta.  Los nombres y los lugares del origen de sus recuerdos intentan convertirse en poesía para, entre otras cosas, ahogar lo que de dolor pudieran haber tenido porque la poesía, como la vida, es una fiesta. La hizo una fiesta una, y otra, mujer. Una mujer que es cuerpo y alma y el poeta  ha descrito esa relación casi como esa primera visión de tierra prometida que se aproxima, en todo su esplendor, con todo su misterio, con toda su verdad y su milagro. Un día el significado de ese milagro aparece frente a la mirada del poeta, que entonces comienza a reconocer el corazón del hombre.

                “Escribí un poema y me llamaste Poeta.

                Escribí un libro y me llamaron Autor.

                Escribí otros más y me llame escritor.

                Pero un día vi la poesía nacer irresoluta,

                de una mirada, de un gesto, de un suspiro

                y entonces, ya no supe lo que era.”  

 

Hay quien por escribir versos es llamado poeta, pero hay quien por ser poeta escribe versos. El nuestro lo es cada vez que trabaja el último verso que le reta o aprisiona. El mismo ya no puede llamarse. Es Nadie porque la poesía una vez dicha ya no le pertenece. Ser poeta es ver las cosas de otro modo. Ver las estrellas como no se pueden ver ellas mismas y dibujarlas. Nuestro poeta  aprendió a leer como hablan los poetas o a hablar como los poetas leen, advirtiendo gestos, miradas y suspiros que no se oyen ni se ven.

          “Constelación de intentos serenos y terribles.

          Cuerpo trazado de oráculos y trenes.

          Alma ametrallada por besos.

          Mapa de lo que se despide con la mano y con la

          lira.”

 

Fin del viaje. Como en todo viaje es al final cuando podemos valorar lo mejor del mismo, cobrar conciencia de la emoción del recorrido, de lo visto, de lo vivido. Lo mejor del viaje es su propio recorrido. El corazón del viaje, la experiencia  que pasa, es el corazón del hombre. Su vuelo.

NOTA: crédito fotos,EDITORES ISLA NEGRA; elpostantillano.webs.com

        

  

                                       

 

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: