Ese tal vivir bien

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abril 16, 2013 por La Vieja Noche

“…si tomamos en cuenta que algunos de los principios fundamentales que se identifican en el vivir bien son la armonía, la complementariedad y la reciprocidad[4], que establecen las relaciones más básicas, podemos entender los roles que todos cumplimos en ellas…”

ALAI, América Latina en Movimiento

Ese tal vivir bien

Salvará al planeta cuando entendamos qué significa

Foto Gustavo Cardoso Nevado Illimani Bolivia 2009 11

Katherine Fernández/Social/MedioAmbiente/

Economía/Desarrollo

En la era del libre mercado, la felicidad llegó a considerarse una ridiculez.

Hace tan solo medio siglo nadie hubiera imaginado que estaríamos discutiendo con tanta prioridad en la agenda mundial un concepto tan elemental como el vivir bien hasta el punto de parecer que estamos cayendo en el absurdo de la obviedad.

Pero el vivir bien se plantea como una recuperación de emergencia frente al colapso climático planetario que estamos atravesando. Cuando las Naciones Unidas determinaron que los causantes son el libre mercado, la libre industria y el consumo acelerado del primermundismo, se empezó a reflexionar sobre la alternativa, qué elección tenemos. Ahí es que surgió este vivir bien de la cosmovisión extinta de los pueblos predominantemente rurales que se relacionaron de manera natural con la tierra, la selva, los animales, el agua ya sea por la agricultura, la recolección, la pesca o la convivencia.

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El daño más significativo que nos hemos hecho siempre los seres humanos es pensar que somos el centro del mundo, a esto se llama antropocentrismo, pensar el mundo a partir de la humanidad. A pesar de que alguna vez existió el vivir bien, en ninguna parte del mundo pudimos frenar el avasallamiento de los espacios de vida, desplazando siempre a las otras especies, cuando no depredándolas y no necesariamente para cubrir requerimientos humanos básicos, sino principalmente para expandir el dominio, ya sea sobre otros grupos sociales o sobre territorios.

El punto de partida de la ciencia sociológica, antropológica o filosófica para estudiar del accionar humano supone una integralidad entre lo social, lo económico y lo político, solo que en esta trilogía analítica siempre hemos olvidado las relaciones más elementales, es decir, la humanidad con respecto a su contexto vital[1]. Más allá de que el modelo económico oficial es el neoliberalismo, la planificación de nuestras vidas, no solo la que está a cargo de los gobiernos, sino la proyección misma de cada persona, está orientada priorizando las relaciones sociales cruzadas por lo político y lo económico, pero nunca son razonadas siguiendo la conexión natural con el entorno que implica un sistema de acciones interdependientes donde cada persona igual que los demás seres vivos, tiene un rol. Estamos criados en el individualismo por eso no somos conscientes de que todas nuestras acciones afectan al contexto vital en una relación tan íntima que hasta lo que una persona elige para comer nos afecta a todos los demás, favorable o desfavorablemente, por lo tanto nadie puede simplemente decidir vivir su vida[2] sin que haya un impacto sobre la vida de los otros seres vivos[3].

Si tomamos en cuenta que algunos de los principios fundamentales que se identifican en el vivir bien son la armonía, la complementariedad y la reciprocidad[4], que establecen las relaciones más básicas, podemos entender los roles que todos cumplimos en ellas, solo que están quebradas porque se han quebrado los tres principios: no vivimos en armonía con la naturaleza porque nos aprovechamos de ella ya que la entendemos como materia prima, en lugar de buscar complementariedad nos preparamos desde niños para la competencia[5] y en la reciprocidad no nos preocupa devolver lo bueno que recibimos con algo bueno, pero sí nos apuramos en devolver lo malo incluso al doble[6], porque nos educamos para la defensa o el ataque, antes que para la convivencia[7].

Así el vivir bien planteado como una forma de vida, es alcanzar bienestar para uno y en la misma medida para los demás, si el otro está mal no puedo considerar que yo vivo bien. Además si esta relación se extiende al contexto vital, no podemos considerar que vivimos bien a costa de especies en extinción, industria que seca glaciares, selva que se incendia para ampliar monocultivos o carreteras que se construyen aplastando hábitats ajenos[8]. Ahora bien, esto es fácil analizar sobre las personas, pero si hacemos el esfuerzo de pensar a nivel de países, la relación tiene que ser la misma, así del vivir bien es posible construir un modelo económico, una tarea en la que nos encontramos ahora, ya hay algunas fórmulas planteadas aunque tímidamente[9], el siguiente paso será perder el miedo a la hegemonía y ejercitarlas. Así ningún gobierno puede seguir calificándose como revolucionario o soberano si no ejercita un modelo económico opuesto al libre mercado y de respeto a la naturaleza, mucho menos entonces un país puede hablar de vivir bien en su Constitución Política del Estado, cuando en la práctica profundiza los negocios hídricos, mineros y petroleros[10].

Cuando entendamos qué significa vivir bien, cuestionaremos nuestra forma de vida actual, nuestros roles personales y colectivos y entenderemos por qué el planeta se está muriendo y por qué el vivir bien es una alternativa consistente para salvarlo.

Si en un primer momento el vivir bien fue un pensamiento rescatado de la extinción, ahora puede también asimilarse en nuestra cotidianidad con rasgos propios de este siglo y sobre todo, volverse aplicable en las ciudades, en las grandes urbes concentradas de millones de personas que vaciaron el campo y hoy se aferran al suelo de asfalto, a los bloques de cemento, a la pared de ladrillo, al agua por cañerías y a las bolsas de plástico, bajo la mentalidad de sobrevivencia que ha olvidado la felicidad plena como fin en la vida. Aquí es donde debe construirse el vivir bien, buscando la manera de acercarse de nuevo a la tierra limpia, a la comida digna, al tiempo libre y al árbol húmedo, sin miedo de perder, ya que solo ganaríamos.

Katherine Fernández/Asociación Inti Illimani/La Paz – Bolivia

2013-01-22

NOTA: crédito fotos,http://asointiillimani.files.wordpress.comobservancia.blogspot.com ;daicy-margaritaeducaciontecnologica.blogspot.com

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