Até mi corazón a las tinieblas

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abril 18, 2013 por La Vieja Noche

“,,, como si por un momento hubiese olvidado estar aquí. Comprendí, de golpe, que apenas tenía algo de fuerzas para seguir adelante.”

Até mi corazón a las tinieblas

                                 …porque tengo un corazón para quererte

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Tomás L. Vargas/4/18/2013/Editor, Director/LA VIEJA NOCHE

El sorbo de café (desarreglo que me permito haciendo caso omiso a consejos médicos) brinda la sensación de entibiar el aire, hipótesis razonable, aunque vano intento pretender evadir la realidad. Miro el paisaje -desde el lobby en el costado izquierdo del UMASS, con vista desde lo alto al lago donde estudiantes universitarios practican en sus canoas de competencia- como si por un momento hubiese olvidado estar aquí. Comprendí, de golpe, que apenas tenía algo de fuerzas para seguir adelante.

     Afuera, al salir, hasta la razón estaba helada. Motivos tengo, aunque prefiero, por lo de comenzar la historia con cierto aire… literario: Llegó entonces el recuerdo de aquella narración de García Márquez, el colombiano universal, un texto periodístico en El Heraldo, de Barranquilla. Trataba sobre una carta que recibiera de una dama que él llamó doña Isabel, por la discreción de reservarse su nombre, dónde ella exponía teorías amorosas.  “…el amor es una enfermedad del hígado, cuyas complicaciones pueden llegar a extremos fatales…, decía en la carta. Y seguía con varias afirmaciones hasta terminar en una que al Gabo pareció totalmente decepcionante: “Lo peor de la enfermedad amorosa es que va siempre estrechamente vinculada a lo teatral, a lo ridículo y aparatoso, aunque sus manifestaciones externas puedan parecer sublimes a quienes padecen sus influencias morbosas”.

     El Gabo, luego de un análisis que no viene a cuento, llegó a la conclusión que, o se trataba de una adolescente temiéndole al amor o una solterona que perdió el miedo hace mucho; “en ningún caso –cito al Gabo- puede tratarse de una atractiva dama de veintidós  en plena madurez espiritual…”

     No voy a contarles como termina el escritor colombiano esta historia, en todo caso consigan un ejemplar de El Heraldo, de febrero de 1950, bajo el título, Amor: una afección hepática.

     De enfermedad hepática no pienso ni quiero hablarles, aunque si del amor. Pero, para ello prefiero dejarles con el siguiente video… ¡Habla por mi… y por si solo!

2 pensamientos en “Até mi corazón a las tinieblas

  1. Otho Rosa dice:

    !Extraordinario, Tom! Estoy leyendo todo lo que escribiste durante el mes de abril. Lo leo en completo desorden cronológico y …como siempre…!Te felicito!

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