No pocas veces

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mayo 6, 2013 por La Vieja Noche

Gustaba de sacar una que otra nota a la guitarra, melodía de algún bolero tradicional, gustaba del chiste cotidiano, pueblerino; y siempre fue un tenaz defensor de sus ideas,…

No pocas veces

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Tomás L. Vargas Morales/Editor/Director, https://laviejanoche.wordpress.com

“Cada uno lleva encima la huella de su sueño/… quién dijo que la risa de tanta alma joven/ tiene que emigrar/ porque la llamarada de los sueños nobles/ ya no alumbra más…/ quién dice que hay caminos imposibles de encontrar…/ sigamos respirando también por los demás/…porque la causa es buena no me canso de tratar. /…¿Cómo borrar distancias sin echarnos a andar…”
                                                                  (La Rosa de los vientos), Rubén Blades

Gustaba de sacar una que otra nota a la guitarra, melodía de algún bolero tradicional, gustaba del chiste cotidiano, pueblerino; y siempre fue un tenaz defensor de sus ideas, convicciones ideológicas y religiosas estuviese uno de acuerdo con él o no. Es el recuerdo inmediato que tengo del tiempo que compartí con el Davo, como solíamos llamarle. Lo conocí en aquellas reuniones de la Comisión Ejecutiva y Comisión Coordinadora del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) en el Comité  Nacional, cuando estaba en la Avenida Muñoz Rivera, casi con esquina Avenida Universidad, en Río Piedras. Yo comenzaba entonces como organizador del PIP en la zona oeste y él era el Secretario Nacional de Organización Política.  Allí, en aquellas reuniones conocí a compañeros todavía hoy amigos, a quienes tuve la oportunidad de ver en diversas actividades días o semanas antes de este viaje que aún me mantiene en MA, USA, atendiendo asuntos de salud. Entre ellos: Aaron Ramos, Luis Rivera Pagán, Moisés Rodríguez, Paky (Félix) Rodríguez  y Justo Echevarría. Lo que muchos no saben es que, aunque la mayoría de esas ocasiones pernoctaba en la residencia de mi amiga y hermana, María Cecilia Benítez Noya, en la Calle Quito, Urbanización Las Américas, en Puerto Nuevo, o la residencia de José y Quique Medina en Santa Rita, y en otras ocasiones, la Casita de la Juventud Independentista Universitaria (JIU), por allí cerca a la oficina de La Línea Sultana, dónde primero me quedé fue en casa del Davo y Carmencita. No perdía la mínima oportunidad para contar la anécdota de aquella la primera vez que me dió hospedaje en su casa en Guaynabo, comenzando apenas la década del ‘70…

Yo pasé mi infancia y adolescencia temprana en el barrio Espino de Añasco, mis más entrañables amigos se ríen cuando digo que eso es cercano a la costa de República Dominicana. Una pequeña casa de madera y cinc enclavada sobre socos (de los que aún utilizan para postes del alumbrado) de dos pies de alto. Allí, en nidos bajo el piso de la casa las gallinas ponían sus huevos. Viene a cuento porque huevos y galletas por soda o pan sobao era lo que conocía por desayuno. Y al este negrito, no muy bonito, irse para San Juan, en este caso Guaynabo, esa mañana al despertar, asearme y encontrarme en el comedor con mi compañero, el Secretario de Organización Política, David Noriega, mientras Carmencita, su esposa, preparaba el desayuno, ya había descubierto algo que al Davo hizo sonreir. Escuchaba en la radio música instrumental (clásica) que en el barrio decíamos era para dormir y para velorio de ricos en funeraria (a los pobres los velaban en la casa). Al preguntarle descubrí que en las casas de mis familiares nunca había escuchado ninguna estación FM porque nuestros aparatos de radio no tenían. Pero eso no era lo que el Davo contaba cada vez que podía:

Resulta que Carmencita nos sirvió esa mañana una torta grande, cogía todo el plato, una para cada uno, y regresó a la cocina por un jugo de china y café. Davo fue tras ella para ayudarla. Al regresar quedaron perplejos y luego de unos segundos no paraban de reirse, cada vez con más ganas. Yo los miraba atónito, mudo, la boca llena de lo poco que quedaba de torta, con afixia. Descubrí que aquello era pan-cake  y que se comía con sirop, que dicho sea de paso el Davo traía en la mano… y Carmencita, jugo y café sobre una bandeja.  Todavía rien.  ¡A carcajadas!

Hoy, cuando lean esta nota, ya se habrán celebrado o quizá estarán llevando a cabo las exequias fúnebres de un gran patriota.  Y sólo puedo decir, desde aquí: ¡Davo, un brindis con café, sin pan-cake ni sirop, por tu amistad y por tu vida!

No es menos que debo hacer lo absolutamente necesario.

¿Por qué esperar el “quiebre” que es la muerte y sea entonces cuando descubrimos al otro?  Es algo que en nuestro país suele suceder tan a menudo. Entre nosotros en el independentismo puertorriqueño, no pocas veces. Más allá de sus respectivas tiendas o quienes viven o vivieron a sol y sereno, sin otro cobijo que el de sus conciencias -en una lucha con sus claroscuros, crecidas y no pocas caídas (alzas y bajas)-, en los últimos años hemos perdido muchos, basta nombrar algunos de los más reconocidos: Filiberto Ojeda, Lolita Lebrón, Juan Mari Bras… Y David Noriega. ¡Tan únicos y tan diversos como la vida! Aunque con la responsabilidad política que siempre asumieron con temple y orgullo: señalar camino acompañando a su vez, “que al andar se hace camino…”

Ni aparentes cuentas del pasado sin saldar, ni deudas sociales que suelen esgrimirse debemos permitir sigan rondando, ni a los que quedan -maduritos ya y con sobrada experiencia- ni dejarlas por herencia a los jóvenes que apenas emprenden el camino como dirigentes, ni a los miles de jóvenes sin destino político definido. “Una mala paz es todavía peor que la guerra.“  No está de más que recordemos en esta hora las palabras de Tácito, aunque sí sobraría decir por qué debemos recordarlas. [1]

                                                                                              Aunque podamos llegar a pensar que se nos esté haciendo tarde… ¡Patria, somos “de donde nace la rosa de los vientos, la azota el vendaval pero crece por dentro!”

Hagamos lo imposible para encontrar, otra vez, y de una vez, el rumbo perdido…

[1] junio de 1948,  “Punto y aparte”, El Universal, Cartagena, Gabriel García Márquez

crédito fotoswww.facebook.com

19 pensamientos en “No pocas veces

  1. adolfo dice:

    Excelente mi hermano te envio un abrazo desde esta tu tierra…

  2. Gracias Adolfo. Un abrazo, amigo.

  3. Edwin Irizarry Mora dice:

    Magistral, como siempre, querido Tomás. Qué mucho he sentido la partida de David!!
    Un abrazo,
    Edwin

    • Querido amigo, hermano. Gracias. Me entristeció su partida, estoy seguro que las posibilidades que podrían existir de futuras y necesarias alianzas, llegar a acuerdos reales, no de apariencia de cara a unas elecciones, para adelantar nuestra lucha que va cuesta abajo, tendrían que haber contado con personas reconocidas como él. Además nos hemos acostumbrado a que otros decidan quienes son nuestros enemigos, o no amigos, a quien debemos hablar o saludar; y la mínima diferencia es vista como una especie de traición. Yo no estoy sujeto, menos a esta edad, a chantajes, y sé y saben lo que soy y he sido siempre. Pero expreso lo que siento y mientras me quede vida cada día con mayor fervor. El que quiera contestar y argumentar que comience, tengo palabras de sobra y argumentos. Nadie es perfecto, ninguno de nosotros, pero tampoco dueños del ideal ni la verdad absoluta, que no existe dicho sea de paso. Me he extendido porque necesitaba decírtelo, eres de los que respeto y quiero por sensible, sincero, solidario e insobornable. Habrá a quien no le gusten mis expresiones. Me tiene sin cuidado a estas alturas del juego. Un abrazo. Y gracias nuevamente por tus palabras y tu aliento.

  4. Otho Rosa dice:

    Estimado Tom,
    El último día del velatorio de David, llegué al Colegio de abogados para mostrar mi pesar a Carmencita y su familia. Le hablé de ti. Recogieron con cariño tu recuerdo. Hablé con muchos que han estado atentos a La Vieja Noche. No estuve mucho tiempo y salí de allí con un cúmulo de tristezas. Personas de las que en una ocasión me distancié, estaban allí, como agradeciéndole a David, haber sido como ellos, independentista. Por supuesto que estaban, también, los cobardes de siempre, pero, en ese caso, no soy yo quien debe sonrojarse. Yo también desearía ser optimista. Lo importante es ver las cosas como son y como han sido. Aceptar que no siempre hemos estado correctos y volver a empezar, sin amargura, a dar una nueva mirada al proyecto en que creemos debe ser un imperativo nuestro. Una nueva mirada, digo; no engañarme intentando engañar a otros. Creo, también, que ha habido una dosis de autenticidad y valentía en la gestión pública de David. Y de creatividad…porque si mis estrategias, aún creyéndolas sagradas, aumentan la fuerza de mi adversario, se convertirán en su estrategia y en mi propia desgracia. El tono de este comentario parecerá derrotista, pero no lo es; nunca he estado más cerca de la lucidez a la que aspiramos.
    Un abraso de tu hermano,

    • Mi querido hermano, Otho, hemos estado en muchas batallas, estamos y estaremos. Esta es una de ellas, contribuir en algo desde donde nos lo permita nuestro ser, salud, distancia, mirada desde afuera, etc -estando siempre en la misma lucha- para el adelanto; el asumir las consecuencias de aciertos (que los hemos tenido y grandes)pero también de pasados y presentes errores;…. ¡Y Propósito de enmienda! Amén a tus palabras. Un abrazo.

  5. roberto questell figueroa dice:

    Estimado Sr.Vargas reciba un abrazo desde la capital de su patria(San Juan)ja…ja

  6. Jesús Pizarro dice:

    Gracias por compatir estas historias y reflexiones.

  7. Hermanito,ya te igualan a estrellas faranduleras cuando te escriben ” Querido Tom”, como nos ha pasado el tiempo desde aquellass discusiones profundas en la casita y que a Mami Esperanza le molestaban, pero eran “sus muchachos”! Tu despedida a David Noriega, magistral, como ya alguien comento. Ciertamente recoges en tu escrito la persona que el fue y aunque no le conoci personalmente,mi admiracion y respeto la tenia. Me sorprendio su partida aunque si sabia de su estado de salud sera uno de los bien recordados por encima de identificaciones partidistas y si como un buen puertorriqueno y su dedicacion por el bien de nuestro pais.
    Espero que estes tomando en serio los consejos y siguiendo fiel las instrucciones de aquellos que velan por tu salud. Cuando vuelva por Anasco, tratare de encontrar a Tomas(padre), para saber co ha estado. Yo,junto a Myriam, seguimos aca en Aguadilla, cerano al mar y un tanto preocupados por las lluvias pero esa es una preocupacion comun al vivir en la costa y una que no conociamos alla en el Barrio Espino. Te dejo con un abrazo y con el esperanzado, “nos veremos luego”

  8. Excelente Tomas. Un abrazo desde aca.

  9. Aida E. Romero González dice:

    Tomas excelente reflexión!
    Para los infames reseño lo siguiente:
    Cuándo la memoria es selectiva para reconocer la gesta de un gran servidor público, además de ser un hombre que luchó contra la corrupción con la bandera de liberación de su patria, es perseguido por los que dicen profesar su mismo ideal son condenados a ser considerados mezquinos.
    Más sin embargo en su plano personal perdonan a quien con desfachatez les engañan y no lo valoran ni le tienen ni pisca de respeto y amor. Asi es la vida del que no tiene criterio para juzgar y juzga aun en contra de lo que de cerca le atañe.

  10. Miguel A Hernandez Mercado dice:

    El escrito sobre David excelente. De esos que solo salen cuando se escriba con el alma y buscando esos rincones de nuestra memoria que hacen grande la vida.

  11. Francisco dice:

    Tomas:
    Me emocionó mucho la reflexión publicada en Claridad. Es una hermosa elegía al revolucionario y patriota que fue David. De hecho no sabía de esta publicación hasta ahora.
    Somos de la misma generación y me duele cada vez que parte un cuadro de la talla de David y seguimos cada vez mas fragmentados y desmovilizados.

  12. Paco Rivera dice:

    Hermano Tomás hay que leer para creer. Me disculpo por no estar más a menudo contigo aunque sea por estos medios, los cuales te confieso, visito con muy poca frecuencia. Tus palabras sobre el compañero David calan en lo más profundo del ser y del sentimiento. Aunque un poco distanciado de él por un “pipiolismo” pernicioso que aún me aqueja te aseguro que siempre le guardé el más profundo respeto y admiración por su patriotismo, valentía y espinazo de ausubo que como varón de la patria siempre supo portar. Tambien recuerdo una parranda que le dimos en unas navidades los jovenes de la iglesia en su casa (creo que en Guaynabo) donde tambien nos enseño unos cuantos tonos de guitarra. Dichosos aquellos que estuvieron cerca de él. Por lo demas espero que estes cuidándote y siguiendo las instrucciones de los que te atienden y te cuidan. No creas que te olvidamos. Un abrazo

  13. Rebeca Noriega dice:

    Tomás, agradezco esta reflexión que noto sincera, muy genuina. Te recuerdo, yo pequeña y ya luego más mujer. He comenzado la Fundación David Noriega Rodríguez para recordar su vida y su obra. Tus palabras y los comentarios aquí leídos a 2 años de su partida me siguen dando razones para mantener su legado vivo. Gracias a ti por tan lindos recuerdos y tu forma tan suspicaz de redactar. Lograste en breves palabras describir a una persona, a un compañero de vida, de lucha, a mi padre y a un gran líder que vivió siempre con gran solidez espiritual y convicción patriótica. Gracias. Mucha salud para ti.

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