LA DOBLE VARA IDEOLÓGICA

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mayo 10, 2013 por La Vieja Noche

Esa doble vara ideológica cancela cualquier nivel de sensatez.  En este, nuestro agonizante país, se proscriben las palabras que el resto del mundo venera:

LA DOBLE VARA IDEOLÓGICA

José Augusto Acevedo

Screen Shot 2013-05-10 at 4.26.08 PMA la líder de la organización cubana “Damas de Blanco”, Berta Soler, se le permitió la palabra en una iglesia católica como parte de su itinerario mediático en Puerto Rico y nadie protestó. Los líderes parlamentarios le rindieron un homenaje alcahuete en el Capitolio, y nadie protestó.

Pero se erige un monumento, totalmente inconsecuente (aunque simpático…), llamado celestialmente, “Altar de la Patria”, y la privilegiada “cubanía” derechista enclavada en Puerto Rico, protesta y se impone, hasta lograr la acción “disciplinaria” del Vaticano y el silencio culpable de los mentecatos de un Capitolio que se divide entre los primos odiosos del PNP y el PPD.

09091001_NF47JE89UM46El eclesiástico homenaje al decimonónico Diputado a las Cortes de España -algo así como un Comisionado Residente con voz castellana y voto desnutrido-, Don Ramón Poder y Giralt y al “eminentísimo” primer obispo católico puertorriqueño, Alejo de Arizmendi,  constituye para éstos histéricos invencibles, una “intervención política” indebida. Pero claro, el proselitismo disidente de “la dama de blanco”, Berta Soler, no lo es…

Esa doble vara ideológica cancela cualquier nivel de sensatez.  En este, nuestro agonizante país, se proscriben las palabras que el resto del mundo venera: “patria”, “independencia”, “libertad”, “nacionalidad”, en fin, todo vocablo que cargue con la dignidad soberana de la identidad nacional.  Y los medios de comunicación, fotutos del servilismo mercantil, no descubren ni denuncian esa contradicción. Peor, la conocen y la ocultan, cual obcena omisión confabulada con los grandes intereses.

Pero claro, vivimos el resultado de la aplicación sistemática de un método de comunicación masiva que practica el discurso del prejuicio.  Y por supuesto, el arma letal son las palabras, abusadas, cargadas de significantes enjuiciadores, taladrando la conciencia debilitada de los colonizados. Esas palabras, difundidas con la ayuda de un poderoso engranaje mediático, logran imponer su juicio acusador a sectores, movimientos o individuos tildados como peligrosos, siniestros, inferiores, y generadores del mal.  Así pues, sirven de disuasivo argumental para justificar la utilización de medidas discriminatorias, en unos casos, o político-militares represivas, orientadas a lograr el debilitamiento y hasta su desaparición. Esta retórica de claro contenido ideológico-político es conocida como ‘demonización’.

Las corrientes políticas más reaccionarias se han apoyado y se apoyan en ella a través de la historia.

Esta práctica ha estado presente en la política internacional norteamericano desde la guerra de exterminio a los pueblos indios durante la colonización, hasta los momentos del mayor y abierto racismo segregador contra los negros, y en las distintas operaciones de intervencionismo político y militar sobre diferentes pueblos de Latinoamérica y del mundo.

En el caso de Irak, los EEUU pusieron todos los medios de comunicación a su alcance, así como la acción de sus gobiernos “amigos”, para convencer del riesgo que para la humanidad significaba la presencia de Saddam Hussein en dicha república árabe. Si Hussein permanecía como jefe del Estado iraquí –se decía- en cualquier momento haría uso de su arsenal de armas químicas, provocando un holocausto indescriptible. Saddam se convirtió en “demonio”, en el peligro número uno del planeta y, por lo tanto, cualquier acción para sacarlo del paso era justificable.

image_previewPero, los norteamericanos invadieron Irak, llevan varios años allí y aún no han podido mostrar al mundo las armas de destrucción masiva. La presidencia de los Estados Unidos (la anterior y la actual) y su banda de expertos diplomáticos y militares, han ganado una batalla política internacional, logrando que en los cinco continentes aún se asuma como cierto lo que ellos querían que se pensara.

Aquella práctica de demonización no es extraña tampoco al quehacer político puertorriqueño. Ha sido utilizada en contra de organizaciones populares diversas, particularmente aquellas en las que sus dirigentes se identifican con posiciones contrarias a los intereses de los círculos de poder.

Aquí desde hace años opera una campaña ideológico-política concebida desde un centro de poder, para convencer de que en la sociedad puertorriqueña actúan unas fuerzas del mal, de las que hay que apartarse y a las que se debe eliminar. Hay una lista larguísima de “demonizados”. Mencionarlos es una labor tortuosamente interminable.  Y claro, no es coincidente que los sectores “demonizados” en el país sean organizaciones de izquierda. La izquierda es, precisamente, el “demonio” ideológico. Y lo es porque tiene como objetivo político transformar la sociedad, poner fin al actual sistema de explotación, acabar con los privilegios de las clases dominantes, romper la dependencia extranjera. Su triunfo implica un demoledor golpe a los intereses de las clases dominantes.

La burguesía criolla y sus oligarquías mediáticas, como las Ferré-Rangel (El Nuevo Día), en este contexto, han obtenido una importante victoria política, el-nuevo-diaporque han logrado que muchos sectores piensen como ellos quieren que lo hagan. Se podrían enumerar muchísimos casos como esos, que demostrarían la aplicación de una guerra psicológica de la que el movimiento popular y el propio pueblo es víctima. Tómese, por ejemplo, la muy cacareada “Agenda Ciudadana”, que no es más que una trampa para administrar el consentimiento civil.

Da pena ver a importantes líderes cívicos, educativos e intelectuales de reconocido calibre, caer en el “pescaíto”. ¿Cómo explicarse que sectores que profesan posiciones democráticas y progresistas se hagan eco de dicha estrategia? Eso muestra la magnitud y peso de la ofensiva ideológica burguesa, en unos casos, y en otros, que el sectarismo es mayor al horizonte que se abre en la perspectiva política de Puerto Rico.

¿Propuestas? ¿Soluciones? Sobre eso especularemos –que no otra cosa pretendo- en un próximo artículito.

crédito fotoswww.enciclopediapr.orgwww.telesurtv.netwww.businessinsider.com  –

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