Madres de la Ficción y de la Realidad

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mayo 10, 2013 por La Vieja Noche

Madres de película sin cuyos significados la realidad no sería la misma. No he podido obviar el profundo parecido de estas madres de película con algunas madres de la realidad, madres amigas, parientes y conocidas…

 

Madres de la Ficción y de la Realidad

salomon

Primera de Reyes 3: 16-28

Otho Rosa Vélez

Cada día que pasa, sea a través de los testimonios que se escuchan o de lo que nuestra experiencia va registrando y depositando al interior de nuestros recuerdos, la realidad y la ficción más se confunden. Antes, se suele decir, solamente a través de una obra de ficción podíamos enterarnos de los abusos de menores, de la muerte de padres a manos de los hijos y de los hijos a manos de los padres. Solamente, a través de obras de ficción o de noticias insólitas, nos enterábamos también del acto desprendido y desinteresado de una madre, aún a riesgo de su propia vida. Pero la historia de las dos mujeres que se presentan ante el Rey Salomón proviene de unos cuantos miles de años atrás.

Este comentario que acabo de hacer, fue suficiente para recordar una obra de Óscar López y Pablo Vilaboy donde  nos muestran – como en el caso bíblico del rey Salomón- la diversidad de madres en situaciones límite,  que nos presenta el cine y sus vínculos con la realidad más cotidiana.

Las películas, incluídas las de Walt Disney, han atendido este tema. (2) En la película de Blanca Nieves y los 7 enanitos, tomada del cuento de los hermanos Grim, se destaca el rol de la madrastra, que fue por mucho tiempo, en el imaginario social, la antítesis de la madre. En este caso -la hija- Blanca Nieves, sufre el acoso de quien debería protegerla, y sólo se preocupa por ser…la más hermosa. Hay quien acusa a Disney – y no a los hermanos Grim- de ser simplista- olvidando que son obras dirigidas a los niños. La obra conecta el alma del niño con el tema-relato que todo adulto debería recordar: el rostro de la madrastra, como en el caso de la Cenicienta, como en el de Elogio-madre-mala_CLAIMA20120811_0075_19Cruela De Ville, (papeles realizados por Bette Davis, Julia Roberts y Glenn Close, entre otras bellezas maduras del cine)  nos quieren mostrar que el mal siempre se presenta atractivo… y que existe otra belleza… más sincera, más niña, más honesta… en fin… más moral. Más que los enanitos, que son como hijos de Blanca Nieves, más que el príncipe, que intenta demostrarnos lo que son unos labios portadores de un auténtico beso de amor, recordamos este cuento por la madrastra, o lo que a veces parece ser lo mismo, por la ausencia de una madre. Pero hay otra película, Matilda: aquí la maestra que finalmente adopta a la niña mágica que es Matilda es buena. Es Buena porque entiende a Matilda, porque ella también fue maltratada y ahora se comporta como la madre que deseó tener y que también desea tener Matilda. Mientras, la verdadera madre de Matilda es como una de las mujeres frente a Salomón: busca su particular bienestar y no le importa, realmente, el futuro de su hija. Una película más: La Familia Adams. MV5BMjIzOTM3NTQ2Ml5BMl5BanBnXkFtZTcwMTY2OTcxNA@@._V1._SX640_SY945_Como el papel del padre de familia lo hacía Raúl Juliá, no atendí, hasta ahora, el rol de Angélica Houston como Morticia, la madre de los Adams. Morticia era estrambótica, atípica, a contracorriente, tal vez incorrecta y negativa a los ojos de muchos, pero nadie puede negarle sus dotes de madre: es la más hogareña, la más familiar, la más enamorada, la más preocupada por el bienestar de sus hijos, deseando siempre que estos den rienda suelta a sus vocaciones y a la herencia recibida de sus genes. Morticia es una fiel cumplidora del decálogo de la perfección maternal, pero, al tener un físico tan peculiar y una familia tan insólita y estar al margen de los guardianes de la moral y las buenas costumbres: las que se imponen a los demás, pero no se respetan en el propio comportamiento, entonces, no será considerada como una madre ejemplar. La vida cotidiana de esta familia- como hoy la vida cotidiana de nuestro país- se conjuga entre el terror y el horror, pero Morticia conversaba con la maestra de su hija sobre sus progresos académicos, vigilaba los juegos de sus hijos, aliviaba las tensiones de su marido, compartió la alegría de este por la llegada de su hermano desaparecido, en fin, se comporta como todo un modelo a seguir por aquellas que la miran por encima del hombro, creyéndose superiores.

Todos los valores de Morticia se resaltan frente a los de la madre adoptiva del falso hermano de Homero Adams, (se llamaba, en español, Fétido; que al final de la película se convierte en el auténtico hermano) una mujer ambiciosa, enferma de codicia, que otorga un cariño utilitario, sin preocuparse de los sentimientos del que llama hijo, menospreciándole y humillándole cuando no consigue lo que más desea: adueñarse de la riqueza de los Adams. Casi lo consigue, pero Fétido ya ha aprendido lo que es el verdadero y sincero amor familiar. Lo aprendió por Morticia, una madre de  nobles sentimientos y una madre inteligente; pilar básico de la familia Adams (Adams family; tal vez la traducción correcta debería ser La familia de Adam) de la que todos venimos.

Cuando preparaba este breve comentario pensé en muchas otras madres de películas (sugeridas o no por los amigos): la madre inventada de ¿Quién le teme a Virginia Wolf?, la madre sin hijos de London River, La madre terrible de La casa de Bernarda Alba, la madre asesina de The Others, la madre y la enfermedad de Magnolias de acero, la madre divorciada de Kramer vs. KramerMV5BMTk0NDQxMjYyN15BMl5BanBnXkFtZTcwMzI3MDI0Nw@@._V1._SX640_SY461_y otras…

Madres de película sin cuyos significados la realidad no sería la misma. No he podido obviar el profundo parecido de estas madres de película con algunas madres de la realidad, madres amigas, parientes y conocidas, quienes jamás hubieran permitido el ejercicio de la justicia de la espada de Salomón, quienes en una sociedad amenazada por el terror y el horror empujan con mano suave y firme a sus hijos hacia los pastos delicados de la justicia, la verdad y el amor verdadero, madres como… María del Mar Rosa, Olga Centeno, Gladys Berríos, Lydia Rodriguez, Olga Chico, Betty Rivera, Aida Romero, Rosin Sepúlveda, Vivian Alemañy, Vilma Batista, Leomary Ojeda, Virgen Pérez, Migdalia Malavé y aquellas otras que aquí no nombro porque prolongaría demasiado este comentario que ya es excesivo, para desearle a todas… !Felicidades!

crédito fotossobreleyendas.comwww.clarin.comwww.imdb.comwww.imdb.com

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Un pensamiento en “Madres de la Ficción y de la Realidad

  1. Gracias. Mi realidad como madre de un solo hijo, (Vitito) estuvo y esta ( hasta que muera) centrada en regalarle al universo un hombre de bien , responsable y respetuoso. Puedo asegurar que para ello conté con la sabiduria de hermanos del alma como Otho Rosa, Jesús Maysonet, Jorge Barreto y desde de. Luego de quien fue mi compañero sentimental por 25 años Amalio Vega Miranda. Todos los que estuvieron durante mis largos periodos de enfermedad al igual que mis hermanas del alma Elizabeth Berrios, Alba Nydia Fernandez, Nilda Fernandez, Belkis Rosario y mi querida Doña Tere debo reconocer que parte de ellos influyeron en mi para ser la madre que fui, la que soy y la abuela presente. Mi agradecimiento y mis felicitaciones a este grupo solidario de vida. Los amo.

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