GILBERTO CONCEPCION DE GRACIA

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julio 10, 2013 por La Vieja Noche

Gilberto Concepción de Gracia, es una clara afirmación de vida. Es el reconocimiento de una huella trascendente, inevitable, que afirma una palabra comprometida, inconclusa, que indica que la muerte no llegó y que se requiere el compromiso y la voluntad de continuar.

GILBERTO CONCEPCION DE GRACIA

01 JuAr b1 f15 Gilberto Concepcion de Gracia Portrait

Gilberto Concepción Suárez/9 de julio/2013

La verdadera muerte se produce cuando ya nadie nos recuerda. Es entonces cuando se hace la oscuridad. Cuando la luz deja de alumbrar. Cuando nuestra palabra se ha hecho silencio. Cuando la ausencia se hace verdadera realidad y ya nada importa.

Este acto de homenaje y de recordación por Gilberto Concepción de Gracia, es una clara afirmación de vida. Es el reconocimiento de una huella trascendente, inevitable, que afirma una palabra comprometida, inconclusa, que indica que la muerte no llegó y que se requiere el compromiso y la voluntad de continuar.

El compromiso con los pobres de la Patria, con los que no pudieron ver la luz, con los confundidos y los silenciados;  con los asediados por condiciones inhumanas que no permitían distinguir, con los perseguidos por proclamar o defender los derechos o la dignidad, o con el trabajo día a día y la palabra guiada por la verdad o la entrega sin condiciones a los semejantes, a la Patria, a las luchas más allá del bienestar personal, hubieran sido suficientes, en el supuesto de que los problemas hubieran podido resolverse.

Pero ni siquiera fue así. Hoy, no podemos recordar un solo asunto importante, objeto de lucha de Gilberto Concepción de Gracia, que se resolviera entonces, o en los 45 años después de su muerte física.

Puerto Rico sigue siendo una colonia de los Estados Unidos  y todo lo que eso representa  existe de forma inalterada. En todo caso, como él mismo lo pronosticara, toda la vida institucional ha empeorado, los valores sociales están amenazados de muerte y el cinismo nos ha arropado a todos. Sálvese el que pueda parece ser la consigna que hemos adoptado.

“Bajo el régimen actual somos un barco a la deriva, sin brújula y sin destino, víctimas de las circunstancias”, dijo, y contra eso luchó tenazmente. Medio siglo más tarde seguimos bajo el mismo régimen, no tenemos brújula y cínicamente se nos pide una y otra vez a los que defendemos la necesidad de no continuar a la deriva y encontrar nuestro destino, que apoyemos el coloniaje, la supeditación a otros y la entrega de nuestro ya depauperado patrimonio, y algunos responden al llamado. Y lo hacen con tal falta de conciencia que se ofenden si se les llama colaboradores de la entrega.

Su llamado al trabajo ha sido ignorado porque a las grandes mayorías les interesa más la felicidad falsa del  hedonismo y los bienes que se quedan cuando nos vamos a rendir cuentas. “Ninguna labor grande ha sido realizada jamás sin trabajo, sin esfuerzo, sin dolor y sin sacrificio”, sentenció, pero por 50 años el régimen colonial y, peor aún, sus administradores puertorriqueños, han tratado de esconder el esfuerzo y el sacrificio y han creado la cultura de la limosna, la reverencia al poderoso y la genuflexión.

Contrario a su advertencia a las nuevas generaciones, “la juventud no puede ser liberticida, la juventud tiene que ser libertadora”, se ha hecho un esfuerzo notable por enajenar las juventudes y tornarlas en asesinas de sus propias libertades y derechos.

Concepción de Gracia pidió una y otra vez el apoyo de la América nuestra a la lucha por la independencia de Puerto Rico. Pero sociedades matizadas por gobernantes, muchas veces dictatoriales y casi siempre servidores de los intereses de los Estados Unidos, no podían actuar solidariamente con el pueblo colonial yanki. “Pueblo que compra manda, pueblo que vende sirve”, habría dicho José Martí. En esta coyuntura histórica, en que cada día más hombres y mujeres libres y comprometidos con la justicia, gobiernan nuestro mundo americano, la solidaridad de los nuestros se va manifestando, para cumplir la petición de Concepción de Gracia. El reconocimiento, en sus palabras: “La libertad es indivisible. Mientras haya un pueblo esclavo no habrá libertad.”

Su trabajo, su compromiso, su palabra y su dedicación le ganaron a la muerte. Pero la incapacidad del régimen,  la entrega absoluta de los coloniales a los intereses extranjeros y la falta de visión de la potencia colonial ayudaron a que la vida ganara.

Las palabras de más de cinco décadas atrás, pueden ser suscritas hoy, sin cambiar una letra: “…la realidad máxima es que el ideal de independencia está vivo en la conciencia del pueblo puertorriqueño. Y la verdad transitoria, la verdad amarga de este momento aciago, es que vivimos una hora infausta de crisis espiritual, bajo un liderato que ha rendido las nobles banderas de liberación patria para congraciarse con los poderes que sojuzgan a nuestro pueblo.”

Gilberto Concepción de Gracia vive. Su reclamo a  trabajar por la patria,  está presente:  “De pie y en marcha.” “A la lucha y a la victoria”.

martes, 9 de julio de 2013

Crédito foto, www.hitn.tv –

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