LA VIEJA NOCHE / la Alegría de tu presencia

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agosto 11, 2013 por La Vieja Noche

“Y todo porque busco tu apasionada libertad de criatura/ nacida para andar bajo la noche/ con la frente apoyada en la música de los astros”

Dionisio Aymara

NOTA: Una puesta al día: ¿Qué somos? ¿El por qué laviejanoche?

LA VIEJA NOCHE / la Alegría de tu presencia

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Tomás L. Vargas Morales/Editor/Director

La vieja noche pareciera llevar la de nunca acabar. Producto del papeleo firmado aquel agosto en Washington (El Protocolo de Armisticio), cedidos cual vil materia, podredumbre y cieno (como despojo de guerra fue descrito con acierto por la historiadora y periodista, Miñi Seijo) los puertorriqueños pasamos de un mal llamado “régimen autonómico”, pero eso si, con “Gobierno constituido”, a las manos de un régimen militar. Corría el 1898. España entregaba la plaza de San Juan y por vez primera, en el Palacio de Santa Catalina, se izaba oficialmente la bandera del nuevo régimen invasor; de la larga noche del dominio español a la interminable noche del dominio estadounidense. Hoy, bajo el dominio imperialista de su Congreso, en el orden político, social y económico, permanecemos… aún.

      “Antes de ser, por su necesidad, ya este proyecto era —había dicho mi hermano Othoniel Rosa— y, porque la vida se prolonga más allá de lo que somos concientemente, será… aunque ya no estemos. Vivir es tener un proyecto; trabajar ese momento presente como si no fuera a terminar jamás. La vieja noche rompe con las concepciones del tiempo y del espacio que dábamos por seguras.”

     Y Ángel Luis, hermano de ambos, ha dicho: “yo la escribo con letras oscuras. La noche a veces es travesti: encubre, engaña, enreda, falsea, descubre, acierta y resuelve. El género no importa ni su estatus ¿…religioso? La noche es atea y olfatea en la punta de los dedos sexo, creencias y política. Tose fórmulas académicas, estornuda morbo y violencia, repite voces viejas y se cae de espaldas insistiendo en la luz de luciérnaga. La noche es una vieja que lee libros, entre ellos la Biblia, con una afición histérica. Tiene pelo largo negro con canas, ojos puntillosos que miran lejos, nariz de luna de payaso y águila y la voz parece ronca. La noche es una bruja que se queja del tiempo perdido, su mirada es suplicante y sabe que tras sí se levanta una víbora radiante.”

Pienso en ese instinto desarrollado en el andar porque somos pueblo; y ahora sabemos que en nuestro tiempo en las redes sociales aunque algunos no lo admitirían jamás nos hacemos sentir. Y están los que nos sienten, aman nuestra presencia y modesta aportación. Y quien no. Porque teme. Y teme porque sabe. Lo explica mejor, parafraseando  —de Joaquín Sabina—: Para decir condiós… nos sobran los motivos. 

A nosotros nos estimula, contagia y brinda satisfacción la alegría de tu presencia, Amigo lector.

Concuerdo con J.M. Coetzee (Premio Nobel de literatura), quien ha expresado algo como lo siguiente: los que controlan (o pretenden controlar, añadido mío) los límites de la política, imitan al censor que sigue la pista de lo “indeseable” vuelvo y añado—, categoría bajo la cual lo equiparan de manera forzada y caprichosa.

Yo puedo asegurarles que La Vieja Noche sí es vampiro. Sabe de mandamientos escritos en tablas podridas que arrastró hasta nuestras costas la fuerte marea del Mar de Las Américas. Como de noche la realidad suele verse en tonalidades blanco y negro, claroscuros delimitan alguna que otra apreciación; prevalece cierta sensación de irrealidad. Y por ser hijos de la noche, salimos después del toque de queda.

Desprendida de un tiempo ilógico, La Vieja Noche cuestiona “las lógicas sociales, amén de algunas político-partidistas”. Y se adentra por caminos en los que transita gente de la más amplia diversidad; donde se dan mezclas interesantes entre otros muchos asuntos; perspectivas enfiladas en las otras; donde se dice… pero también se escucha.

Y el decir del otro no siempre se acerca a lo que preferiríamos escuchar.

La Vieja Noche propicia la impaciencia de espera de la madrugada; pero denuncia con argumentos serios la falacia de confundir esperanza, luchas necesarias, la bienintencionada y autoimpuesta misión de algunos de ser los eternos promotores del optimismo; la proclama de que el día está llegando “cuando queda tanta noche todavía”.

Según avanzan nuestras ediciones, La Vieja Noche aumenta la intención de presionar con su fervor periodístico fronterizo con la literatura. Claro —desde otro ángulo, lejos de la autocomplacencia—,  en lo cotidiano, lo político, lo económico, lo social…

Alguien apura una copa de vino o el vaso de güisqui mientras se adivina que vigila…  En cena de vampiros, la conspiración que en tinieblas se refunda va rindiendo sus frutos:  Aquí está laviejanoche.wordpress.com: tu periódico alternativo y transgresor.

Se respira un ruido rebelde allá afuera. Se pasea por las calles… transita en la red.

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Un pensamiento en “LA VIEJA NOCHE / la Alegría de tu presencia

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