El camino hacia NOCHE PARA RECORDAR (primera parte)

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septiembre 2, 2013 por La Vieja Noche

Escribo para contarles que anduve estos pasados días por mi viejo oeste, esa colindancia con la parte oriental de la hermana República Dominicana, de la que nos separa…

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El camino hacia Noche para recordar

Tomás L. Vargas Morales/ Editor/ Director

“Las cigarras ensayan, pertinaces,/ la alegría monótona del Tiempo./ Penachos de maíz,
niños del todo,/ saludan los caminos de los hombres.”
                                                                                         Pedro Casaldáliga

Screen Shot 2013-08-30 at 10.51.43 AMApenas dejó de llover. Mientras, el sol irrumpía entre nubes salpicando de luz el campo como telón de fondo en un espectáculo de teatro.  Y así comienza este érase una vez…

Escribo para contarles que anduve estos pasados días —y continuaré yendo con mayor frecuencia— por mi viejo oeste, esa colindancia con la parte oriental de la hermana República Dominicana, de la que nos separa, con la pequeña excepción de la profundidad y bravío oleaje de un mar repleto de tiburones hambrientos, sólo Isla de Mona. Voy a facilitar el prepare del gran junte de amigos, conocidos y quien desee disfrutar de toda una celebridad en el mundo del espectáculo en NOCHE PARA RECORDAR: Carmín Vega —la mujer de las mil voces— la prestigiosa artista, cantante, imitadora y gran amiga. Sábado 5 de octubre en el Penthouse del MEDICAL EMPORIUM, en el Centro de Convenciones del Restaurante PAMPAS.

                    Primera parte

El poblado y sus calles; el barrio de buena parte de mi infancia y adolescencia, y la mayoría de los otros barrios de Añasco no han cambiado mucho. Podría aseverar que ciertos lugares exhiben mayor abandono y deterioro. Los aires de esplendor y activa vida cultural han venido a menos. Hay sus raras excepciones y héroes anónimos que contra viento y mareas no cejan en su empeño por preservar algo de lo que nos distinguiera como poblado primigenio. A ellos mis respetos y solidaridad incondicional (que va más allá de ideologías o cualesquiera otro de esos asuntos de nuestra vida en sociedad que en el sinfin de ocasiones asumen el rol de boicotear valiosos esfuerzos). No creo sea responsabilidad exclusiva de gobernanzas recientes, ha sido mezcla de prevaricación; diversidad de situaciones; producto de años de paulatina dejadez. Y también, porqué no decirlo, el silencio, comodidad cómplice o frustraciones y desengaños que llevó al cansancio de muchos otrora valiosos guerreros.

Sin embargo, no puedo negar he pasado espléndidos e inolvidables momentos en estas recientes andanzas en el Camino hacia Noche para recordar. Pude compartir con amigos del barrio que no veía hacía casi cuarenta años. Es que ya somos sesentones, sus hijos rondan los cuarentipico y otros recién estrenan los setenta y sus hijos cincuenta. Y el compartir pudo darse en un hermoso y particular espacio que, aunque detenido en el tiempo, aquel tiempo de los buenos días, el trato afable, la excelente comida y la extraordinaria capacidad de su anfitrión y propietario, el amigo Víctor Valentín, licenciado en derecho y experto bartender, ha cobrado hará tres años aires de cierta modernidad, pero combinada con sabores y ambiente de antaño.

El lugar es El Coquí Tropical Bar & Café en el barrio Ovejas, un local que por casi sesenta años ha pertenecido a la familia Valentín.

En este Bar & Café para toda la familia, entre los pies de alguno de casi inexistentes pasaditos de tragos en el local —casi siempre familiar de alguno de los presentes que Víctor rápido pone en cintura— suelen corretear los niños mientras sus padres disfrutan la cena o juegan dominó o extienden la conversación de sobremesa porque nadie quiere irse una vez pisa el lugar.

En mi primera visita, en compañía de mi compadre William Soto, encontré amigos y familiares de viejos compañeros de lucha ya fallecidos, pero vivos en mi recuerdo y corazón:  Maribel, la hija de Ernestito Estévez, el conocido mecánico independentista del Espino, acompañada de Tony, su esposo, el hijo de Tutin, y a Tito Estévez, entonces estudiante, ayudante de mecánico y luego policía estatal, hoy disfrutando su retiro; mi buen amigo y hermano.

Luego de abrazos y saludos nos sentamos a jugar dominó el tiempo prudente que mi salud me permite. Debo respetar, por orden médica, mis horas de descanso. Estando en el juego llegaron unos clientes, al parecer habituales. Luego de pedir sus tragos y conversar con Víctor, el más joven de ellos, aparentaba tener alrededor de treinta años o un poco menos, se acercó a la mesa y saludando me dijo que había preguntado a Víctor si yo era el que acompañaba a Rubén Berríos porque recordaba haberme visto de niño. Él  tenía entonces apenas diez o doce años, y me había visto en visitas al barrio Consumo en Mayaguez para ver a los Bartolomei y los Pesante. Le dije que si y me dijo de sus padres y nos abrazamos como viejos amigos. Entonces le gritó a sus acompañantes: “Ven se los dije, era él”. Y hablamos de la gente del Consumo y de Bateyes. De Wito, Junior, Frankie, Rosaura, Toño, Bienve…

Porque asi se acostumbra todavía entre la buena gente allá en mi viejo oeste.

(continuará…)

NOTA: Recuerda separar con tiempo tus boletos.

DONATIVO: $50.00/ pareja

$30.00/ persona

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