CARMITA ECHAVARRIA ACEVEDO, LA ETERNA LAURA

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octubre 27, 2013 por La Vieja Noche

“… un grupo de amigos, escritores y personalidades relacionadas con la cultura, se dieron cita en horas de la tarde, en el histórico cementerio para conmemora los 103 años de su partida…”

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REFLEXIONES SOBRE CARMITA ECHAVARRIA ACEVEDO, LA ETERNA LAURA DEL POETA JOSÉ DE DIEGO

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Nélida González

A pesar de haber pasado 103 años de la muerte de Carmita Echavarría Acevedo,  evocada en la Elegía a Laura,  una de las piezas literarias más estudiadas en la Literatura Puertorriqueña, su recuerdo se ha hecho sentir en los últimos días, con el hallazgo de su tumba, perdida en el Cementerio Magdalena de Pazzis  del Viejo San Juan.

El mismo se da,  tras  diversas gestiones realizada por el doctor Adolfo Pérez Comas,  reconocido galeno de fama internacional, quien ha investigado de vida de Echavarría Acevedo y De Diego, descubriendo detalles desconocidos de su muerte. En sus escritos Pérez Comas resalta las circunstancias que llevaron a esta joven mujer,  desde su residencia en Mayagüez, hasta el Manicomio Insular en el año 1910 y la forma en que el poeta interviene nuevamente en su vida, hasta su destino final. Se habían conocido en el año 1886, cuando nació entre ambos un gran amor, que luego se tornó imposible y fue inmortalizado en la lírica del bardo aguadillano.

El pasado 17 de octubre un grupo de amigos, escritores y personalidades relacionadas con la cultura, se dieron cita en horas de la tarde, en el histórico cementerio para conmemora los 103 años de su partida y a la vez recibir una bendición eclesiástica por parte del arzobispo de San Juan, Roberto González Nieves, quien,  pronunció un breve mensaje relacionado con el amor.

Pero si bien el hallazgo de la sepultura de la eterna musa del poeta, reviste un hecho trascendental,  también es relevante es el hecho de que Carmita, trascendió el espacio de su humilde sepultura.

Está en el estudiante que por primera vez se topa con la lectura de la Elegía, en el estudioso de la literatura  inmerso en la psiquis del poeta y de su amada, en el investigador, como Adolfo Pérez Comas, que descubre detalles  inimaginables, después de más de un siglo, en todos los que han tenido un amor truncado como el de estas dos figuras, en todas las que hubiésemos querido ser Laura, en los que hilan datos y sucesos  para escribir la historia, en los que cuentan la historia a su manera, dando espacio a la imaginación más prolífica para construir una leyenda,  en lo que se pierde en el tiempo, en lo que se recupera en la distancia.

Carmita está en “ el sol trigueño de Aguadilla”, allá “donde las piedras cantan”, muy cerca del mar, porque Laura, mas que un lamento elegíaco, es un canto al amor, eternizado en la palabra.

A la memoria de Carmen Echavarría Acevedo

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SOBRE TODO, EL RECUERDO

Antonio Ramírez Córdova

Aquella vez,

el sol trigueño de Aguadilla, iluminó su sombra,

y los cantos lejanos de un poeta

gimieron en la noche,

para ofrendarle a su adiós,

un Universo de elegías

entre las asombrosas heridas,

de un amor ya muerto,

que estremeció,

a las riberas de los ríos,

y que aún es,

un signo transparente

sobre las huellas, ya dispersas,

del venerable árbol de la existencia.

Porque usted fue, para él,

damisela encendida en plenitud de palabras,

tan bella,

como las altas cumbres de la hermosura,

o presencia de estrella,

en la belleza de un poema,

de impacientes amores

que fue en la distancia,

redoble de campanas,

y el poderío azul de lo que fue su cielo

cómplice de la vida y de la muerte,

y de la muerte y de la vida,

en plenitud de vuelo.

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A LAURA

Jose de Diego

(Elegía)

Laura mía: ya sé que no lo eres;
mas este amor, que ha sido flor de un día,
se olvida a solas de que no me quieres

y, en medio de mi bárbara agonía,
¡te llama a gritos, con el mismo grito
de aquellos tiempos en que fuiste mía!

Yo necesito hablarte, necesito
saber por qué me arrojas al destierro,
de tu perjuro corazón proscrito,

cuando, feliz en su adorable encierro,
al ideal querido me acercaba,
con fe sublime y voluntad de hierro;

cuando mi voz triunfante te aclamaba
¡y ya mi pobre alma, ánima en pena,
con las alas abiertas te aguardaba!

Yo aun te defiendo, porque tú eres buena
y de tu dulce corazón no pudo brotar
la amarga hiel que me envenena;

de esta espantosa realidad aun dudo
y no sé quien me preparó, cobarde,
por detrás y a traición, el golpe rudo.

Ya es tarde, Laura: por desgracia es tarde;
mas si estás inocente… ¿por qué muda,
si aun la pasión en mis entrañas arde?

Prestárame tu voz su noble ayuda,
cuando al altar de nuestra fe sencilla
cubrió el velo de sombra de una duda…

La luz se impone: la inocencia brilla…
¡tú bien pudiste disipar la sombra,
hija del sal trigueño de Aguadilla!

¡Aun tu silencio criminal me asombra!
¡aun hay un labio, a la traición cerrado,
huérfano de tus besos, que te nombra!

¡Aun me acuerdo del ángel malogrado,
verbo de nuestro amor, como el Dios hijo,
concebido sin mancha ni pecado!

Aun al ángel en sueños me dirijo…
¡larva de luz, que en el sutil capullo
no sintió de la vida el regocijo!

¡Aun me enardece el lánguido murmullo
que repercute el eco, en mi memoria,
de tu primer voluptuoso arrullo!

Tú sabes bien que es dulce nuestra historia
y que este infierno, a que el amor me lanza,
fue cielo un día y comenzó en la gloria.

Mi pobre corazón es siempre el mismo.
¡Ángel guardián, que con temor me augura
la presencia secreta del abismo!

Pero ¿quién, que haya vista tu hermosura
sabe si es luz de sol o de centella
la que en tus ojos de mujer fulgura?…

Agita en ti la muerta remembranza
de aquel momento, del momento triste
en que puse en tus manos mi esperanza,

¡y te verás culpable! Sí, lo fuiste…
No sé par qué presentimiento extraño
yo quise huir… y tú me detuviste.

Recia batalla el día del engaño
libraron el amor y el egoísmo,
que adivinaba mi futuro daña.

¡Cuidado que eres cariñosa y bella!
¡Qué tarde aquella le de aquel gran día!
¡Qué día aquel el de la tarde aquella!

¡Aun vive en mis oídos la armonía
con que la danza comenzó gimiente,
como una niña enferma que sufría,

y en mis ojos tu imagen sonriente,
como un ángel asido por un ala,
del brazo mío y de mi amor pendiente!

Mi dolor es horrible; pero exhala,
como el opio que abate y se sahúma,
su ardiente esencia en vaporosa escala.

Y, esperando que mi alma se consuma,
absorbo, en el recuerdo adormecido,
el tósigo que brilla y que perfuma…

¡Ay, porque va mi corazón herido
muriéndose de frío, poco a poco,
como se muere un pájaro sin nido!

Porque aun te quiero y mi dolor sofoco
en medio de este malestar sublime,
tengo accesos de furia, como un loco,

en que el león enamorado gime…
¡y una venda de sangre, que me ciega,
y una cosa en el pecho, que me oprime!

En la callada y pertinaz refriega,
que pensamiento y corazón sostienen,
triunfa el delirio y la razón se entrega.

Dulces recuerdos a alentarme vienen
de mis benditos lares borinqueños,
que algo del fuego de tus ojos tienen,

y, del incendio que provocan dueños
te hacen surgir: entre las llamas brillas,
vesta inmortal del templo de mis sueños.

¡!y cae el pensamiento de rodillas
vencido, al fin, y en largo desvarío
te jura el pobre corazón que humillas

que, hasta que sienta de la muerte
serás tu mi alimento cotidiano,
pan de azucena del anhelo mío!!

Mas, no por eso me verás, villano,
en aras de este amor que me atormenta
sacrificar mi dignidad en vano.

Yo sé luchar: la juventud me alienta
y tengo, a fuerza de correr los mares,
la frente acostumbrada a la tormenta.

Y si no puedo, en bien de mis pesares
lanzar tu efigie de mi pecho inerte,
como se arroja a un dios de sus altares,

sabe que a los sarcasmos del la suerte,
más débil sigue el corazón latiendo,
pero también la voluntad más fuerte.

No temas verme sucumbir; comprendo
que hay una sima entre los dos abierta,
y ha de estar siempre, ante el abismo horrendo

el centinela del honor alerta:
no temas, pues, que el desdeñado altivo,
limosnero de amor, llame a tu puerta!

Y si te escribo, Laura, si te escribo,
es que no puedo padecer ya tanto
sin dar a mi amargura un lenitivo;

¡es que me ahoga y que me ciega el llanto
y, cual huyen del rayo las gaviotas,
huye del alma tormentosa el canto,

que se revuelca, en abrasadas notas,
con el dolor del águila viuda,
que cae del cielo con las alas rotas! …

No es que mi pena, que mi pena aguda,
como a un sepulcro, a remover el fuego
del amor muerto, a tu piedad acuda,

ni a reclamar el juramento ciego
que, pálida de amor, me hiciste un día
con voz tímida y leve, como un ruego….

¡Es que entona su ultima elegía,
canto de cisne, doble de campana,
esta pasión asesinada mía!

¿Y tú, en tanto, qué piensas?… Si mañana
la luz extinta a resurgir volviera,
siniestra luz que del carbón emana,

¿saldrás indemne y pura de la hoguera?
¡tal vez vuelve la vida a los desiertos
y torna al alma la ilusión primera!

¡Cuidado, Laura! que los sueños muertos
ángeles catalépticos que agitan
sus alas en la sombra, están despiertos

y a los reclamos del amor se irritan…
¡Entiérrame muy hondo y ten cuidado,
que los muertos del alma resucitan!

Pero no podrá ser: miro asombrado
que aquella de una noche breve historia
fue una leyenda de hadas, que ha acabado.

Ficción no más, relámpago de gloria
que encendió en ml un altar y que ha tenido
cuna en tus ojos, tumba en tu memoria.

Echa tú el cuento de hadas al olvido
y no turbe tus goces el desvelo
de éste, que es tuyo, corazón rendido.

Vive tú: muera yo: nunca mi duelo
te asalte en sueños, cual visión extraña…
¡y que Dios te perdone desde el cielo,
como yo te perdono desde España!

Barcelona, 1888.

Screen Shot 2013-10-26 at 3.50.57 PM

PARA INFORMACIÓN ADICIONAL HACER CLIC SOBRE EL SIGUIENTE ENLACE:

http://www.saludospr.com/aut/pzcomas/responsolaura.html

Crédito fotos, www.claridadpuertorico.comwww.saludospr.com

 

2 pensamientos en “CARMITA ECHAVARRIA ACEVEDO, LA ETERNA LAURA

  1. Manuel Reyes Davila dice:

    Se impone una felicitacion para ambos.Han hecho un magnifico trabajo.Este poema me logro emocionar desde que, adolescente, lo encontre en un poemario que mi padre tenia en su biblioteca.Y con los años,cada vez que volvi a releerlo, aumento en mi la emocion de su lectura.Estos detalles que han encontrado, este poema de Toñito, tan sentido y fino, como todo lo que brota de su pluma,son una gran contribucion.Gracias.Con mi mayor admiracion y afecto,Manolin

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