La esclavitud en la sociedad neoliberal contemporánea

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marzo 7, 2014 por La Vieja Noche

La inmensa mayoría cree que la esclavitud desapareció hace tiempo, pero hay más gente en esclavitud hoy que cuando se capturaban habitantes de África para venderlos en el mercado transatlántico de esclavos de los siglos 17 al 19

 

 

ALAI, América Latina en Movimiento

 

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La esclavitud en la sociedad neoliberal contemporánea

Ernesto Carmona

La captura en México de la “madama” Alejandra Gil Cuervo, el 12 de febrero 2014, muestra cómo se renueva y “moderniza” la esclavitud sexual, pero no es la única. Aunque parezca poco creíble, actualmente existen 29,8 millones de esclavos distribuidos en 162 países bajo diferentes formas de esclavitud, según un “Índice Mundial de Esclavitud” de la Fundación Walk Free, publicado por primera vez en Londres en octubre 2013 (1). Este informe se publicará cada año para promover políticas de erradicación de la esclavitud.

La inmensa mayoría cree que la esclavitud desapareció hace tiempo, pero hay más gente en esclavitud hoy que cuando se capturaban habitantes de África para venderlos en el mercado transatlántico de esclavos de los siglos 17 al 19, según esta Fundación. Las víctimas, que pueden tener desde 5 años, incluyen a adolescentes, e incluso futbolistas, que, aspirando a una vida mejor, pueden resultar engañados por aceptar ofertas de trabajo en lugares lejanos que se convierten en pesadillas de esclavitud.

Según Walk Free, los dueños de esclavos que existen hoy obtienen ganancias de 32 mil millones de dólares al año, más que toda la producción de Islandia, Nicaragua, Rwanda y Mongolia juntos. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que en los países ricos industrializados la esclavitud genera 15,5 mil millones de dólares. No es sólo un problema en países pobres y lejanos. Según este Índice, en Alemania hay unos 10.500 esclavos (as).

El trabajo esclavo contribuye a producir unos 122 artículos de 58 países que se venden en el mercado global neoliberal. Por ejemplo, diamantes de África, ladrillos de Brasil, camarones del sudeste asiático y docenas de cosas usadas todos los días, como balones de fútbol, ​​ flores y chocolates se elaboran por trabajadores esclavizados bajo amenaza de violencia o poca y ninguna remuneración. De los casi 30 millones de seres humanos en condición de esclavitud, 76% se encuentra en apenas 10 países.

 

El caso Alejandra Gil Cuervo

 

La llamada “madrota” de Sullivan (dueña de prostíbulos en la zona roja y sexódromo callejero de la delegación Cuauhtémoc, México DF) aparentaba luchar a favor de las prostitutas a través de su propia ONG, llamada Asociación Pro Apoyo a Servidores A. C., Aproase, fundada en 2005 y aparentemente dedicada a proteger a las trabajadoras sexuales. Incluso participaba en reuniones internacionales, se fotografiaba en el Senado de México y llegó a recibir fondos del gobierno federal mexicano por 75 mil dólares para financiar proyectos entre 2009 y 2012, según el diario Reforma. Esta mujer también es vicepresidenta de la NSWP, Red Global de Proyectos de Trabajo Sexual, y Vocera de la Coalición Mexicana de Trabajo Sexual, integrada por 15 organizaciones de trabajadoras y trabajadores sexuales a escala nacional.

En rigor, Alejandra Gil Cuervo y su hijo Omar Sahyún Gil estaban en el negocio de la esclavitud sexual y competían con el mayor tratante de su territorio, Reynaldo Esquivel, El Konkistador, quien está en prisión desde 2012 pero controla su feudo a través de su pareja, Tanya Rojas. La madama tenía amistades políticas, así que su “negocio familiar” nunca fue perturbado en más de 30 años. En mayo 2013 fue recibida en el Senado, cuando acudió al Congreso a pedir cambios a la ley de protección a víctimas, incluidos operativos policiacos más “suaves” contra las trabajadoras callejeras. También tenía proveedores que la abastecían de jóvenes pobres engañadas traídas a Ciudad de México de otros estados. Pagó la defensa de Saúl Herrera Soriano, un traficante de mujeres jóvenes que terminó condenado a 40 años de prisión.

Pero en el mundo hay muchas mujeres que operan con la misma fachada que la Gil Cuervo. A propósito de “la mujer que vendía mujeres”, la periodista mexicana Lydia Cacho (2) escribió: “Durante un evento internacional en el que discutíamos estrategias puntuales para erradicar la esclavitud humana, en nuestra mesa, dedicada a plantear cómo debilitar la economía criminal de los tratantes estaba la directora de la red mundial de sexoservidoras. Un experto financiero hizo su ponencia, acto seguido la mujer australiana tomó el micrófono. Explicó que ella había sido prostituta en el pasado, y arremetió contra todas las organizaciones que rescatan a víctimas de trata en el mundo. Dijo que había una suerte de complot derechohumanista para arrebatar a las mujeres y jóvenes el derecho a vender su cuerpo. E intentó desacreditar a quienes han salvado a miles de niñas y niños de las garras de explotadores para el turismo sexual en el sureste asiático. El sabotaje al evento quedó claro, pero para las organizadoras inglesas resultaba políticamente incorrecto increpar a la promotora de la industria sexual. Luego, un experto de Interpol nos explicó a puerta cerrada que esta mujer era sospechosa de promover prostíbulos en los que había clara esclavitud de mujeres muy jóvenes”. (3)

El asunto “quedó en conversación de pasillo pues al menor intento de abrir esa discusión, se nos acusó de moralizar sobre el derecho de las mujeres a usar su cuerpo como mejor les parezca”, escribió Cacho. “La madrota de Sullivan” se presentaba como defensora de trabajadoras sexuales pero una investigación de la Procuraduría de Justicia estableció que realmente se dedicaba con su hijo a esclavizar a 192 mujeres que mantenían amenazadas de muerte y maltratadas en una sórdida red de esclavitud sexual. Aparecieron numerosos testimonios de jóvenes que denunciaron a la supuesta activista de derechos de trabajadoras sexuales (4). Quedaron muy claras las nuevas estrategias que adoptan las (os) esclavistas contemporáneos ante nuevas leyes contra la trata de personas.

También en el fútbol

 

Ni el fútbol profesional escapa a las prácticas contemporáneas de esclavitud. Phil Jackson Ibargüen Sánchez, ex seleccionado sub 20 de Colombia logró regresar a su país en octubre 2013 después de vivir una pesadilla de cinco años en Bosnia-Herzegovina, hasta donde llegó para jugar fútbol, pero fue engañado por empresarios locales. (5)

Foto: NuevoEstadio.com

Ibargüen estaba comenzando una carrera que parecía promisoria. Participó en 2004 en el Torneo Esperanzas de Toulón (Francia), donde le marcó a Turquía uno de los dos goles con los que el cuadro colombiano obtuvo la única victoria de los tres partidos que disputó. Después jugar en Santa Fe, se fue al Pacos Ferreira de Portugal y a otro equipo de segunda división de ese país. Después de cinco años en Portugal, un empresario lo vinculó al fútbol de Bosnia Herzegovina donde llegó atraído por unos dólares más y la posibilidad de jugar en un equipo de primera, pero allí comenzó su drama.

“Jugaba en el Laktasi Fk en Bosnia, luego fui traspasado al Celik, donde sólo me pagaron cuatro meses de salario, pese a tener un contrato firmado por año y medio. Luego me trasladaron al Sloboda, donde la situación fue peor, pues no recibía salario sino reconocimientos parciales que no me permitían asumir gastos de mantenimiento de mi hogar”, relató Phil Jackson a la revista NuevoEstadio.com.

Rescatado de Bosnia Herzegovina por amigos que consiguieron involucrar al ministerio del Trabajo y Cancillería de Colombia relató que durante su estadía en clubes europeos, desde agosto del 2008 hasta febrero del 2013, ninguno de los clubes profesionales de fútbol le cumplió con la totalidad de los salarios. Perdió una oportunidad de jugar en Croacia porque el equipo titular de sus derechos, a pesar de que no tendría ninguna vinculación con el mismo, pidió una suma exorbitante para su traspaso y durante más de un año los dirigentes le retuvieron su pasaporte. A 9 años del comienzo de esta pesadilla, ahora recuerda y relata su dramática historia como víctima de trata de personas. Sus últimos 5 años de vida fueron un calvario del que aún no se recupera.

Lina Arbeláez, Coordinadora del Grupo de Equidad Laboral del Ministerio del Trabajo, estima que “a Jackson le vulneraron sus derechos de locomoción, a la libertad de actuación y determinación, afectando así su dignidad y convirtiéndolo en una víctima de la trata de personas”.

Aunque regresó a Colombia hace 4 meses continúan sus tropiezos no paran. Tenía todo listo para jugar en segunda división con la Universidad Autónoma del Caribe, pero no llegó a tiempo la carta de libertad de las autoridades del fútbol de Bosnia y el equipo lo hizo rescindir el contrato, trucándose la posibilidad de volver al fútbol colombiano. Para colmo de males, hace un mes tuvo la oportunidad de vincularse al fútbol de Grecia y ahora fue el propio equipo colombiano el que no le entregó la rescisión ni el pase.

Jackson se casó en Bosnia y actualmente es padre de dos hijos de cuatro y dos años. Y aunque cuenta con el apoyo de la Fundación Esperanza, tampoco ha logrado reunir el dinero requerido para tramitar visas y traerse a vivir a Colombia a su familia. Ni siquiera cuenta con elementos deportivos para entrenar.

La esclavitud es un hecho real pero ocultado

 

La esclavitud existe aunque esté prohibida en los países donde se practica, asegura la Fundación Walk Free. La prohíben –además– la Declaración de los Derechos Humanos de 1948 y, desde 1956, la Convención Suplementaria sobre Abolición de la Esclavitud, Trata de Esclavos e Instituciones y Prácticas Análogas a la Esclavitud. Hay trabajadoras sexuales de América Latina y Europa oriental en condición de servidumbre por deudas, incluso en Europa occidental. Se trafican niños y niñas entre países de África Occidental y en latifundios de Brasil y de otras naciones de la región latinoamericana todavía existen hombres obligados hoy a trabajar como esclavos.

Millones de mujeres, niños, niñas y hombres de todo el mundo son obligados a vivir como esclavos, aunque a menudo esta explotación no sea llamada esclavitud, pero las condiciones son las mismas. Existen personas que tienen “dueños”, quienes las venden como si fueran animales u objetos. Son obligadas a trabajar por salarios irrisorios o sin salario, y viven a merced de sus “empleadores”. Bajo diversas formas, la esclavitud contemporánea afecta a personas de todas las edades, géneros y etnias. Los medios nunca abordan esta noticia.

 

 Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno

Notas y referencias:

1) http://www.walkfree.org/es

2) Lydia Cacho, periodista y escritora mexicana, destacada luchadora por los derechos humanos, la servidumbre sexual de la mujer y la corrupción de las autoridades. Ha debido residir largas temporadas fuera de México por amenazas contra su vida.

3) http://www.forumenlinea.com/site/index.php?option=com_content&view=article&id=278:la-mujer-que-vendia-mujeres&catid=19:forum-en-linea-285&Itemid=493

4) Videos (2′ c/u) sobre Alejandra Gil Cuervo, la “madrota” (dueña de prostíbulos) de Sullivan, DF México:

– https://www.youtube.com/watch?v=8mSuAbu7jhg

– https://www.youtube.com/watch?v=Mt0bD9KmnYo

Más información sobre Sullivan:

http://sipse.com/mexico/sullivan-mujeres-victimas-trata-personas-ciudad-df-76573.html

5) Caso Gil Jackson:

http://www.futbolred.com/colombianos-exterior/noticias/octubre2013/futbolista-colombiano-victima-de-trata-se-reencontro-con-su-familia/13150469

http://www.nuevoestadio.com/actualidad/phil-jackson-ibarguen-fue-victima-de-trata-de-personas-5158

2014-03-05

alainet.org

 

Crédito fotos, es-es.facebook.com –

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