Pensamiento y praxis del marxismo en El Salvador

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abril 13, 2014 por La Vieja Noche

El 1 de mayo de 1925 los jóvenes salvadoreños Agustín Farabundo Martí y Moisés Castro y Morales participan en la fundación en la capital de Guatemala del Partido Comunista Centroamericano, PCCA. Otros fundadores son el hondureño Manuel Cáliz Herrera y los guatemaltecos Julio Alberto del Piñal y Antonio Obando Sánchez. Miguel Ángel Vásquez no participa (Gómez Arias 2005) debido a que se hallaba exilado en Tegucigalpa, donde se gradúa ese año de abogado.

 

  

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El Salvador

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          Crédito foto: america-rebelde.blogspot.com

Pensamiento y praxis del marxismo en El Salvador

 

Roberto Pineda/política, pensamiento social, economía, internacional, clase trabajadora


A continuación presentamos el inicio de la tercera parte de este breve esfuerzo por explorar el mundo de las ideas políticas en El Salvador. Abordaremos la génesis y el desarrollo de siete organizaciones que han aglutinado a los y a las marxistas desde 1930 hasta la actualidad: el PCS, las FPL, el ERP, la RN, el PRTC, el FMLN y la TR. La primera y segunda parte correspondieron al pensamiento conservador y liberal del siglo XIX, XX y XXI.

 

3. El marxismo

 

El marxismo es una interpretación del mundo que se origina en el pensamiento filosófico europeo más avanzado del siglo XIX, de los alemanes Hegel y Feuerbach, en las concepciones del socialismo utópico francés y en las teorías de la economía política inglesa de Ricardo y Smith. Esta doctrina y sus principales planteamientos, entre los que se encuentra el de la lucha de clases como motor de la historia y del papel protagónico de la clase obrera en la destrucción del sistema capitalista, fueron sistematizados por Carlos Marx y Federico Engels, por lo que se les considera fundadores de esta corriente filosófica. Y es el marxismo a la vez una ideología política que orienta la acción de movimientos revolucionarios desde mediados del siglo XIX y que en 1917 con el triunfo de la Gran Revolución Socialista de Octubre en Rusia, se convierte en el paradigma político del Estado soviético, hasta el derrumbamiento de este modelo de socialismo real en noviembre de 1989. Fueron sesenta y dos años de construcción de la utopía proletaria encarnada en el proyecto socialista, repletos de errores así como de aciertos y fundamentalmente de enseñanzas, para los pueblos que aspiran a vivir libres del yugo del imperialismo, del capitalismo y de las elites explotadoras.

 

A partir de 1917 surgen diversas experiencias nacionales y diversas interpretaciones del marxismo, entre las que sobresale la praxis del partido bolchevique dirigido por Vladimir Lenin, la experiencia de Mao en China, la IV Internacional de Trotski, la lucha por la hegemonía cultural de Gramsci, las tesis de Browder, la resistencia antiimperialista de los vietnamitas, Fidel y la revolución cubana, el foco guerrillero del Che, las Panteras Negras, los Tupamaros, la teoría del Juche norcoreana, el modelo yugoslavo autogestionario de Tito, Enver Hoxha y el modelo albanés, el eurocomunismo de Carrillo, el Chile de Allende, los Sandinistas, la intifada palestina de Arafat, la lucha del ANC en Sudáfrica, etc.

 

Y como parte de este esfuerzo desde una visión marxista, incluso con apellido, por liberarse del imperialismo, por destruir el capitalismo y establecer el socialismo, se enmarcan las luchas de liberación nacional, entre la que destaca a finales del siglo XX, la realizada por el pueblo salvadoreño, que construye un poderoso movimiento popular que luego se transforma en un ejercito insurgente y se enfrenta heroicamente durante casi doce años, a una dictadura militar apoyada por el imperialismo estadounidense.

 

Las ideas enarboladas por el FMLN durante esa guerra de los años ochenta del siglo pasado, y los combates en los cerros de Chalatenango, Guazapa y Morazán tenían su cuna lejana en las ideas que en 1848 llevaron a Carlos Marx y Federico Engels a escribir el Manifiesto Comunista y a formar luego la Asociación  Internacional. De los Trabajadores, conocida como I Internacional.

 

3.1 El marxismo en El Salvador

 

La difusión de las ideas del marxismo en El Salvador inicia en la segunda década del siglo XX y comprende una fase inicial exclusivamente de conocimiento académico, que rápidamente se transforma en práctica política y presencia en el movimiento obrero y popular. 

 

La defensa de tesis para graduarse de abogado en la UES, realizada por el vicentino Sarbelio Navarrete en 1913, se constituye en el primer documento que asume abiertamente el análisis marxista en El Salvador, se trata de la obra El estado centroamericano. Ya antes el estudiante universitario Navarrete ha participado en Buenos Aires en 1910 en el II Congreso Universitario Americano.

 

3.2 Agustín Farabundo Martí

 

En junio de 1920 se encuentran en la ciudad de Guatemala jóvenes salvadoreños que estudian derecho en la Universidad de San Carlos. En noviembre de 1925 son expulsados a El Salvador y regresan con conocimientos de marxismo e incluso militancia política en lo que fue el efímero Partido Comunista Centro Americano, entre éstos el santaneco Moisés Castro y Morales, Miguel Ángel Vásquez, y Agustín Farabundo Martí.

 

Moisés Castro y Morales nace en Santa Ana a finales del siglo XIX, participa en la fundación del Partido Comunista Centroamericano en 1925, en la dirección del PCS, en los preparativos de la insurrección del 22 de enero de 1932, en las jornadas de lucha de abril, mayo y diciembre de 1944, en las acciones contra las dictaduras de Osorio, Lemus, Rivera, Sánchez Hernández, Molina, Romero, etc. Muere exilado en Costa Rica en 1984.

 

Miguel Ángel Vásquez, nace en San Salvador en 1901, participa en el colectivo juvenil que edita el fogoso periódico Verbo Estudiantil así como en 1918 en la campaña a favor de Tomas Guillermo Palomo, y por la persecución política decide autoexiliarse. En Guatemala concluye el bachillerato, estudia derecho y participa junto con otro joven salvadoreño, Ricardo Chamorro, desde las filas del Partido Unionista, en las jornadas armadas de lucha, realizadas en abril de 1920 contra el dictador Manuel Estrada Cabrera, y que logran su derrocamiento (Bao, 2003).

 

En 1921 contribuye a la creación de la Asociación de Estudiantes Universitarios, AEU y es miembro de su primera directiva, que incluía al entonces estudiante guatemalteco, Miguel Ángel Asturias. En 1925 Vásquez participa en la fundación del Partido Comunita Centroamericano. Muere en Puebla, México en 1982, luego de ser por muchos años director de Ediciones de Cultura Popular, casa editorial del PCM.

 

“El Negro” Agustín Farabundo Martí, nace en Teotepeque, La Libertad, el 5 de mayo de 1893, estudia bachillerato en el Colegio Santa Cecilia de Santa Tecla, luego ingresa a la UES a estudiar Derecho. Es expulsado a Guatemala en 1920 por el presidente Jorge Meléndez, junto con el líder estudiantil José Luís Barrientos. Este fue el primer exilio de Martí.

 

Por esa misma época el joven profesor Francisco Moran, en el Centro Cultural Joaquín Rodezno hablaba sobre los avances de la Revolución Rusa. Martí, antes de ser expulsado del país, frecuenta las tertulias de un círculo literario dirigido por Joaquín Castro Canizales, Quino Caso, en el que participaba Salarrué, escritor que a su vez pertenece a la red intelectual de Alberto Masferrer.

 

El 1 de mayo de 1925 los jóvenes salvadoreños Agustín Farabundo Martí y Moisés Castro y Morales participan en la fundación en la capital de Guatemala del Partido Comunista Centroamericano, PCCA. Otros fundadores son el hondureño Manuel Cáliz Herrera y los guatemaltecos Julio Alberto del Piñal y Antonio Obando Sánchez. Miguel Ángel Vásquez no participa (Gómez Arias 2005) debido a que se hallaba exilado en Tegucigalpa, donde se gradúa ese año de abogado.

 

Martí asume el cargo de Secretario del Exterior del PCCA. El PCCA es disuelto en 1927. En la fundación del PCCA juega papel destacado el comunista estadounidense Blackwell, del Comintern, que toma como base al antiguo PCG para constituir el PCCA. (Taracena 2002)

 

Estos jóvenes salvadoreños son expulsados en 1925 por el dictador Jorge Ubico y al regresar a El Salvador rápidamente establecen relaciones con los sectores más avanzados del movimiento obrero, organizado en la Federación Regional de Trabajadores Salvadoreños, FRTS. Es fundamentalmente de este cruce entre las ideas del marxismo y el movimiento obrero, que nace cinco años después, la vanguardia política de la clase obrera y de los sectores populares salvadoreños, el PCS. 

 

Asimismo es importante mencionar la cooperación que brinda el movimiento comunista internacional, por medio del Buró del Caribe de la Internacional Comunista que envió a El Salvador al joven mexicano Jorge Fernández Anaya y al venezolano Ricardo “Rolitos” Martínez para asesorar a los comunistas salvadoreños. Asimismo debe rescatarse la colaboración de los apristas peruanos Jacobo Horwitz y Esteban Pavletich.

 

Al siguiente año después de su regreso, en 1926, el gobierno de Alfonso Quiñónez Molina expulsa a Martí hacia Nicaragua donde es encarcelado. Martí fungía como secretario fundador de la sección salvadoreña de la Liga Anti-imperialista.  Al ser liberado viaja hacia México y luego hacia la ciudad de Nueva York. (El Libertador, 1926). Mientras tanto, Moisés Castro y Morales se encuentra en San José, Costa Rica, impulsando junto con el costarricense Manuel Chavarría, la organización de un Congreso Internacional Antiimperialista y Revolucionario, para fundar una Liga Internacional Antiimperialista.

 

En 1927 la sección salvadoreña de la Liga Antiimperialista funda la revista El Grito de la Raza, dirigida por el nicaragüense exilado en El Salvador, José Constantino González, amigo de Martí, desde la cual se desarrolla una intensa campaña de solidaridad con la gesta del General Augusto Cesar Sandino.

 

En julio de 1927 inicia el movimiento sindical en Santa Ana en el local de la Caridad de Obreros, en el que tenían sus locales las sociedades mutualistas José Matías Delgado, Unión de Zapateros y Liga de Albañiles y Carpinteros. En 1928 se crea clandestinamente en San Salvador la Escuela de Orientación Comunista, su primer instructor fue el estudiante Alfredo Díaz Nuila. Luego asume esta responsabilidad el profesor Juan Campos Bolaínez. Y le siguió Francisco Luarca y sus fábulas. Esto impacta en la FRTS.

 

El 18 de marzo de 1928 el Socorro Rojo Internacional crea en México el Comité Manos fuera de Nicaragua, dirigido por el abogado venezolano Gustavo Machado. En la primavera de 1928 Martí “viaja inesperadamente a Nueva York para tomar contacto con la dirección central de la Liga Antiimperialista de las Américas” (Arias Gómez 2005).

 

En septiembre de este año 1928, Martí junto con los salvadoreños José Adán González, Luís Mariona y Guillermo Ajuria, se incorporan al Ejercito Defensor de la Soberanía de Nicaragua, conducido por Augusto Cesar Sandino, en el que gana el grado de Coronel y es nombrado Secretario Privado del General de Hombres Libres. En 1929 Miguel Ángel Vásquez es deportado a Guatemala, donde pasa a hacerse cargo de la sección guatemalteca del Socorro Rojo Internacional. La sección salvadoreño es creada ese mismo año. Ambas dependían de la oficina central que estaba en Nueva York, dirigida por el cubano Jorge A. Vivó Escoto, secretario general del Secretariado del Caribe del Socorro Rojo Internacional. 

 

En mayo de 1929 Martí forma parte de la delegación que acompaña a Sandino a México y que incluía también al peruano Esteban Pavletich, al mexicano José de Paredes y al dominicano Gregorio Gilbert. Al pasar por El Salvador, al llegar al Agua Caliente, son saludados personalmente a nombre del presidente Pío Romero Bosque, por el Ministro de Guerra Dr. Alberto Gómez Zarate. Posteriormente en México en septiembre de 1929 y seguramente por diferencias ideológicas, se produce una ruptura entre Martí y Sandino.

 

En 1929 el sector políticamente más avanzado de la Federación Regional de Trabajadores Salvadoreños, FRTS, que había sido creada el 17 de noviembre de 1924, y que se consideraba a asimismo como comunista, logra tomar el control de la dirección de esta central sindical, durante el VI Congreso en agosto, arrebatándosela a sectores reformistas y anarco-sindicalistas. Asume como secretario general de la FRTS el ebanista Carlos Castillo. El 26 de junio de 1929 la FRTS logra que se decrete la jornada laboral de ocho horas, la cual necesitó de una oleada de huelgas para que la patronal la acatara.

 

Ese mismo año 1929, tres dirigentes de la FRTS; el mecánico Serafín G. Martínez, que muriera fusilado el 32, el zapatero José León Flores y el carpintero Luís Díaz, viajan a Montevideo, Uruguay a una reunión en mayo de la Confederación Sindical Latino Americana, CSLA, y asisten posteriormente en junio en Buenos Aires, Argentina, junto con delegados guatemaltecos, a la Primera Conferencia de Partidos Comunistas Latinoamericana -en calidad de “grupo comunista salvadoreño”- en la que estuvieron representados quince países.

 

Por otra parte, de acuerdo a Anderson (Anderson 1982) en 1929 surge el acuerdo en el VI Congreso de la FRTS de constituir la Liga de Luchadores Perseguidos, la cual es presidida por el profesor Víctor Manuel Angulo, acompañado de Tomás Coto González (Organización) Juan Antonio Guardado (Propaganda) Rafael Bondanza (Finanzas) . Según Anderson Bondanza era “el brazo derecho de Martí,”junto con Ismael Hernández y Miguel Mármol.

 

El 6 de febrero de 1930 Martí estuvo a punto de ser capturado por la policía mexicana, junto con los comunistas italianos Tina Modotti y Vittorio Vidali, que eran también del Socorro Rojo Internacional. En marzo es al fin capturado junto con el peruano Esteban Pavletich, y los comunistas mexicanos Valentín Campa, José Gallardo y Saturnino Ortega y puestos en prisión. Cuando se crea el PCS en El Salvador Martí guarda prisión en México.

 

En junio de 1930 Martí (que usaba identidad nicaragüense) es expulsado por el gobierno mexicano. Viaja a Guatemala y se reúne con su camarada Miguel Ángel Vásquez así como con el mexicano Jorge Fernández Anaya, para actualizarse sobre la situación de El Salvador. Luego ingresa clandestinamente al país para asumir la dirección del SRI.

 

En julio de 1930 Martí se encuentra ya en El Salvador como representante del Socorro Rojo Internacional (el MOPR por sus siglas en ruso) el cual ya existía en el país, dirigido por el zapatero Ismael Hernández y que con la llegada de Martí incrementa su actividad.

 

En corto tiempo Martí asume de hecho la conducción del movimiento revolucionario salvadoreño, de la FRTS y del mismo PCS e incluso logra atraer a dirigentes estudiantiles a la lucha revolucionaria. El 20 de diciembre Martí es capturado y expulsado del país en un buque con destino a San Pedro, California. Llega a puerto estadounidense en enero de 1931 y es recibido por camaradas estadounidenses del International Labor Defense, entre estos George Mauren, Emma Butler y el español Juan Vilariño.

 

El 20 de febrero de 1931 se encuentra de regreso en la patria rebelde, un mes después de  las elecciones presidenciales en las que había salido triunfador el candidato laborista Arturo Araujo. El PCS no había participado en las elecciones ni tampoco apoyado a Araujo. El 20 de marzo el gobierno impide la realización de una concentración en el Parque Dueñas (hoy Libertad).

 

A principios de abril de 1931 Martí es capturado de nuevo y se le encarcela en la Penitenciaría Central acusándolo de ser el promotor de las movilizaciones populares que se realizaban contra Araujo. Su captura provoca un fuerte movimiento de solidaridad a nivel nacional que logra su libertad tres días después. Pero unos días después es de nuevo capturado acusándolo de “injurias al Presidente de la República.”

 

Esta vez la protesta contra su detención incluye incluso al diputado José Mejía. Martí se declara en huelga de hambre. El 17 de mayo en Sonsonate se realiza una manifestación organizada por Manuel Mojica, para exigir la libertad de Martí que es fuertemente reprimida, asesinando a tres participantes e hiriendo a más de 65 personas. Esto crea un ánimo explosivo en las organizaciones populares locales. Después de dos semanas de huelga de hambre, Martí es trasladado el 18 de mayo al Hospital Rosales, donde se forman grandes colas de simpatizantes del revolucionario, que llegaron a mostrar su solidaridad.

 

El 31 de mayo de 1931 El Negro Martí es puesto en libertad luego de mantener una huelga de hambre por 36 días. Al salir de la cárcel es recibido como héroe por una muchedumbre de partidarios que le carga en hombres por las principales calles de la capital en un abierto desafío al régimen de Araujo. Anderson califica este desfile triunfal como “el punto culminante de su carrera de agitador.”Luego Martí se sumerge en la clandestinidad.

 

A partir del 30 de marzo de 1930 las ideas del marxismo pasan a ser asumidas oficialmente por el Partido Comunista de El Salvador, hasta su disolución el 5 de agosto de 1995. Durante 65 años el PCS fue el intérprete y difusor principal de esta corriente de pensamiento, que orientaba su práctica política, la cual fue acompañada desde los años setenta por nuevas organizaciones revolucionarias, que también se definieron como marxistas y que a la vez fueron disueltas en 1995 para fortalecer al partido FMLN, que no se define como tal pero es donde se aglutinan desde el 10 de octubre de 1980, la mayoría de revolucionarios marxistas salvadoreños.

 

En marzo de 1975, en el 45 aniversario del PCS, Shafik Handal, el más destacado teórico y revolucionario marxista salvadoreño del siglo XX, expresó lo siguiente refiriéndose al Partido Comunista de El Salvador:

 

“La historia del PCS es la historia del desarrollo de la lucha política y reivindicativa de los trabajadores; es la historia del inicio de la organización y lucha revolucionaria de los campesinos; la historia de la lucha de nuestro pueblo por la democracia y por la emancipación de la dependencia del imperialismo; es la historia de la lucha por el socialismo; la historia del señalamiento y búsqueda del poder político para las masas trabajadoras y para el pueblo salvadoreño en general; del entrelazamiento consciente de la lucha de nuestro pueblo con la de otros pueblos de diversas razas y continentes; la historia de la conquista de derechos sindicales, de prestaciones sociales y económicas; la historia de la organización del movimiento obrero, del crecimiento de la influencia de las ideas del socialismo, de la divulgación y defensa del marxismo-leninismo en las peores condiciones de terror y persecución.”

 

En marzo de 1980, en un Manifiesto del PCS en Ocasión del 50 Aniversario de su fundación, se indica que:

 

“Durante 40 años de su vida, el PCS fue un abanderado solitario de las ideas marxistas leninistas, de la cusa obrera, del anti-imperialismo, de la democracia popular y el socialismo. El trabajo del PCS abrió espacios a nuevos sectores democráticos y revolucionarios con la difusión de las ideas de vanguardia, con la formación de incontables cuadros, con la educación política de grandes masas y con su ejemplo de luchador inclaudicable…La aparición de nuevas organizaciones revolucionarias vino ligada por años a un proceso de división de la izquierda. El PCS reconoce que no estuvo en aquel momento a la altura que las exigencias revolucionarias demandaban y no pudo encauzar adecuadamente tales inquietudes…El esfuerzo por cohesionar a la vanguardia dispersa, se convirtió para el PCS poco tiempo después…en una tarea primordial de orden estratégico… ¡El enemigo jamás debe volver a encontrarnos divididos!”

 

En el 50 Aniversario del PCS, su ex secretario general Daniel Castañeda, en referencia a la participación en la insurrección de 1932 opina que:

 

“El Partido Comunista de El Salvador cumplió con su deber. Nadie puede acusarlo d e aventurero, ni de incapaz. Los errores cometidos fueron el fruto de su inexperiencia. La insurrección de enero de 1932 fue su bautizo de sangre y fuego. Sangrando ha estado siempre, al través de su historia de medio siglo. Cuadros valiosos han muerto en la lucha ejemplar tras la meta de arribar un día al triunfo del socialismo en El Salvador.”

 

Por otra parte, el recientemente fallecido historiador marxista Juan Mario Castellanos, en relación a la insurrección de enero de 1932 opina que:

 

“El CC del PCS se vio atrapado en el trágico dilema histórico de renunciar a la insurrección y dejar que la población campesina e indígena marchara sola, sublevándose de manera espontánea, indecisa y sin ninguna coordinación, o abanderar el proceso sin contar con las estructuras político-militares necesarias, o mejor dicho, a pesar de haber sido estas previamente desbaratadas y sin tener tampoco el más mínimo respaldo logístico o internacional.”

 

3.3 El Partido Comunista de El Salvador, PCS

 

El primer periodo. Del 30 de marzo de 1930 al 22 de enero de 1932

 

El primer periodo va del Congreso de Fundación del PCS, el 30 de marzo de 1930 hasta su pasaje a la clandestinidad luego de la insurrección popular del 22 de enero de 1932. El I Congreso del PCS se realiza a orillas del Lago de Ilopango, cerca de Asino, el 30 de marzo de 1930. Fue una reunión “entre amates y almendros” de un grupo de obreros que no pasaba de las 35 personas.

 

Según Mármol (Fundamentos y Perspectivas 1980) en la elaboración de las tesis sobre propaganda, agitación, organización y línea política, que fueron presentadas en este primer congreso participaron Luís Díaz, Víctor Manuel Angulo, Gregorio Cortés Cordero y Narciso Ruiz, bajo la asesoría de Jorge Fernández Anaya, de la Juventud Comunista Mexicana.

 

El primer secretario general del PCS fue el carpintero Luís Díaz y lo sustituye unos meses después el panadero Narciso Ruiz. Y entre los integrantes de este primer comité central del PCS se encontraban Luís López, albañil; profesor Víctor Manuel Angulo, secretario de organización; el profesor migueleño Juan Campos Bolaños, secretario de propaganda, Miguel mármol, secretario de organización de la Juventud Comunista; José Ismael Hernández y Balbino Marroquín, del Socorro Rojo Internacional. No había en esa época organización celular sino comités locales.

 

El local del PCS con su respectiva bandera roja con la hoz y el martillo se encontraba al costado oriente de Parque Centenario. En junio de 1930 Modesto Ramírez y Miguel Mármol viajan a la Unión Soviética para asistir a un congreso de la Internacional Sindical Roja.

 

Luís Díaz fue fundador en 1924 de la FRTS, asiste al Congreso Constituyente de la Confederación Sindical Latino Americana en Montevideo en mayo de 1929, y luego a la Primera Conferencia de Partidos Comunistas de América Latina en junio en Buenos Aires, Argentina, por participar en una marcha fue capturado y encarcelado en Santa Tecla. Víctor Manuel Angulo se incorpora en 1928 y se destacaba por su esfuerzo en manejar la teoría marxista.

 

Luís López era originario de Zacapa, Guatemala. Gregorio Cortés Codero, campesino acomodado y profesor rural. Rafael Bondanza, secretario general de la FRTS, asesinado el 24 de enero de 1932 y que muere vivando al partido comunista, lo mismo que Manuel Bonilla. Segundo Ramírez participa en 1919 en la huelga de ferrocarrileros en Sonsonate, el 22 de enero de 1932 penetra con los pelotones rojos al Octavo Regimiento para pelear al lado de los soldados camaradas. Repite esta hazaña el 2 da abril de 1944 en el Quinto regimiento de santa Ana.

 

Modesto Ramírez fue fundador de la FRTS, en representación de una organización de trabajadores agrícolas, de la finca Alicia, de Changallo, Ilopango; asiste junto con Miguel Mármol en 1930 al V Congreso de la Internacional Sindical Roja en Moscú, participa en los preparativos de la insurrección de 1932, es capturado pero logra escaparse. Sin abandonar jamás la lucha, muere a los 83 años de edad. Ismael Hernández se incorpora en 1927, fue secretario general del Socorro Rojo Internacional, Secretario de Organización Campesina de la FRTS, y participa en 1932, en la organización de la insurrección en San Miguel, muere en 1964.

 

 

Miguel Mármol nace el 4 de julio de 1905 en Ilopango. En 1921 participa en la huelga de zapateros; en 1922 apoya la candidatura del Dr. Miguel Tomás Molina; en 1924 es activista de las campañas anti-alcohólicas de Alberto Masferrer; luego organiza en Ilopango la Sociedad Fraternidad de Obreros, Campesinos y Pescadores; fundador de la Escuela de Orientación Comunista, secretario de Finanzas de la FRTS, fundador del PCS en marzo e 1930 y elegido Secretario General de la Juventud Comunista, asistente en agosto de 1932 al V Congreso de la Internacional Sindical Roja.

 

Participa en los preparativos de la insurrección de enero de 1932, capturado, encarcelado y fusilado, logra sobrevivir y huye hacia Usulutan, donde reorganiza las golpeadas fuerzas partidarias del PCS, en 1934 es capturado, participan en la reorganización del movimiento sindical en 1943, en las jornadas de abril y mayo de 1944, en la construcción de la UNT, en el exilio en Guatemala luego del golpe d estado del 21 de octubre de 1944.

 

En 1947 es capturado en Guatemala y deportado hacia México, en 1951 regresa a Guatemala, en 1954 regresa a El Salvador, en 1964 es capturado por la Guardia Nacional, en 1966 asiste al XXIII Congreso del PCUS. En 1972 se publica Miguel Mármol y los suceso políticos d 1932, escrito por Roque Dalton. En 1992 participa en la fundación del FMLN como partido político. Muere el 23 de junio de 1993. (Mármol 1980)

 

En este corto periodo el PCS se convierte en la vanguardia de la clase obrera y sectores populares salvadoreños, en particular de los sectores indígenas que se integran colectivamente a la lucha a través de su cacique Feliciano Ama. Asimismo el PCS despliega una intensa actividad política que incluye la conducción del movimiento obrero y popular; del esfuerzo electoral abierto que incluye candidaturas a alcaldías y de la preparación y dirección del esfuerzo insurreccional iniciado el 22 de enero de 1932, que logra tomar algunas poblaciones y luego fracasa y es salvajemente reprimido.

 

Elecciones e insurrección en enero de 1932

 

Señala Mármol (Dalton, 1972) que en octubre de 1931 se realiza un pleno ampliado del comité central en el que se discute la participación del PCS en las elecciones legislativas y municipales en el que “después de una prolongada y violenta discusión” se decide participar en estos comicios a realizarse en diciembre. Indica que los representantes d e la JCS y d e la FRTS estuvieron en contra de participar debido principalmente al poco tiempo que quedaba para realizar los preparativos así como el trabajo de agitación y propaganda, además que “si ganábamos iba a haber fraude.”

 

Pero los partidarios de la “nueva tesis de la participación electoral”, entre estos los intelectuales Moisés Castro y Morales y Max Ricardo Cuenca ganaron la discusión y la votación, sosteniendo que la campaña electoral nos iba a servir para acercarnos más a los sectores populares. Incluso Farabundo Martí apoya esta posición. Y finalmente cuenta Mármol, “todos aceptamos ir a elecciones.”

 

“Pero con la condición que hice a nombre de la JC que simultáneamente había que trabajar en la preparación de una gran huelga nacional de los peones cafetaleros. De inmediato se nombre la comisión electoral, adjunta al CC, se me encarga de San Salvador.”

 

En esos días sale de la cárcel Carlos Castillo, y cuando se entera del acuerdo de ir a elecciones reacciona, se moviliza y logra una reunión para reconsiderar el acuerdo, pero no logra su propósito. En esa segunda reunión Castillo argumenta que el fraude electoral sería fatal y ante esto el pueblo recurriría a la violencia y que no íbamos a poder conducirlo. Max Cuenca lo escucha y le refuta citando a Lenin para defender sus tesis.

 

El Partido se encontraba ocupado en los preparativos electorales cuando se produce el golpe de estado del 2 de diciembre de 1931. El PCS reacciona cauteloso pero dándole el beneficio de la duda., no obstante el regocijo de la mayoría de sectores sociales por este golpe. El 12 de diciembre el periódico La Estrella Roja del Grupo Marxista de la Universidad de El Salvador, dirigido por Alfonso Luna y Mario Zapata, felicitaba a los golpistas: “los desatinos de Araujo impusieron a los militares la obligación de derrocarlo.” Según Luna (Luna 1969) únicamente “los estudiantes Inocente Rivas Hidalgo, que era el director de La Verdad, y Rafael Angulo Alvarenga denunciaron el golpe de Martínez como amenaza fascista.”

 

El gobierno de Araujo se había debilitado fuertemente por su pasividad y principalmente, al recurrir a la represión contra los sectores populares. Por otra parte, los Estados Unidos no reconoce inicialmente a Martínez. A mediados de diciembre se reanuda la represión en particular en la zona occidental del país. La base social del PCS del occidente del país esta a punto de lanzarse a responder con las armas a la represión gubernamental.

 

En la hacienda La Montañita de Ahuachapan, la Guardia Nacional asesina a balazos frente a todo el mundo al joven Alberto Gualan, carismático líder campesino de la Juventud Comunista. En respuesta, los sectores campesinos ajustician a 14 agentes de la GN. Y luego llegan tropas del ejército a reprimir a ese lugar.

 

El PCS decide ponerse a la cabeza de este movimiento de campesinos e indígenas. Se celebran las elecciones municipales y el gobierno de Martínez recurre al fraude y la represión para evitar la victoria de los candidatos comunistas. El PCS hace un último esfuerzo mediante una delegación para dialogar con Martínez, pero este no los recibe. La delegación estaba integrada por Clemente Abel “El Cenizo” Estrada, de origen nicaragüense y responsable del trabajo del PCS en Ahuachapan, el ahuachapaneco Alfonso Luna, Mario Zapata, Rubén Darío Fernández y Joaquín Rivas.

 

Por otra parte, el 4 de enero de 1932 inicia una brutal ola represiva en Guatemala, y Miguel Ángel Vásquez es capturado y puesto en prisión por la dictadura de Ubico, junto con los comunistas guatemaltecos Juan Luís Chigûichon, Julio del Pinal y Antonio Cumes. El 12 de enero capturan al comunista hondureño Juan Pablo Wainwright al que luego fusilen el 18 de ese mes. El 17 de enero a Luís Villagran. Y a finales de ese mes a Antonio Obando Sánchez. A principios de febrero les inician el procedimiento judicial y son condenados a muerte. Luego los liberan y Vásquez huye a México.

 

Regresando a la situación en El Salvador, Farabundo Martí asume la secretaría general del PCS en los días previos a la insurrección, ya que fungía entonces como representante del Socorro Rojo Internacional. El 9 de enero el comité central del PCS ordena la formación del Comité Militar Revolucionario, presidido por El Negro Martí, como era conocido. Se nombra también a Inocente Rivas Hidalgo como Comandante Rojo, responsable de San Salvador y a Modesto Ramírez, como Comandante Rojo de Sonsonate.

 

Martí junto con los jóvenes dirigentes comunistas Alfonso Luna y Mario Zapata, es capturado el 19 de enero, encarcelado y fusilado el 1 de febrero de 1932. El 20 de enero se realiza una reunión del comité central en la que se evalúa la captura de Martí, Luna y Zapata. Un sector propone que se suspenda el levantamiento, mientras otro explica que esto ya no es posible y que hay que acompañar aun a riesgo de perder la vida. Se decide por continuar el plan aunque agregándole algunas variaciones tácticas, tales como no atacar los cuarteles, reconcentrarse, bloquear las carreteras y otras, las cuales no pudieron ser trasladas a las bases. La hora cero sería las doce de la noche del 22 de enero.

 

Schafik Handal sostiene que “El PCS, antes de la insurrección, trató de impedir el sangriento desenlace, incluso buscando una negociación con el propio General Hernández Martínez, tendiente a que cesara la represión sangrienta que estaba cobrando vidas en varios lugares del occidente del país ( especialmente en el Departamento de Ahuachapán) , pero el tirano eludió y de hecho rechazó, la negociación. El plan del gobierno estaba trazado: llevar adelante la represión, hasta desesperar a las masas, y justificar así, la matanza que luego realizaría, como el medio elegido para conservar el predominio y el poder de la Oligarquía, históricamente caducado ya.”

 

Y enfatiza que “los comunistas fueron entonces a la insurrección para no dejar solas a las masas, a merced de la criminal re presión que las sangraba en casi toda la zona occidental del país y para no abandonarlas a su suerte cuando el gobierno militar derechista había decidido ya avanzar de todas formas hacia la masacre; y, por otra parte, cuando las mismas masas, llevadas a la desesperación, se encontraban lanzadas por el camino de la insurgencia, como su única esperanza.”

 

Fracasada la insurrección sobreviene un ataque sanguinario contra los sectores populares, en particular contra los comunistas, los araujistas y los sectores indígenas del occidente del país. Fue aniquilada casi toda la dirección del PCS. La oligarquía y el ejército se unieron para realizar una gigantesca masacre y poder así conjurar la acción revolucionaria de mayor dimensión durante la década de los años treinta en Centroamérica.

 

Entre algunos de los candidatos comunistas a alcaldes de 1932 estuvieron el obrero Marcial Contreras en Ahuachapan, Concepción Molina en Juayúa, Isabel Zalade, de 78 años, en Sacacoyo; el chofer Joaquín Rivas para San Salvador que luego muere fusilado; y como diputado por San Salvador iba Ismael Hernández. En Colon, La Libertad se presenta planilla pero se suspenden las lecciones. Como candidato a alcalde iba José María Iraheta, y lo acompañaban Ramón Pacheco, Joaquín Valencia y Alfredo Godoy.

 

El estudiante de 20 años, Abel Cuenca fue el candidato a alcalde en Tacuba pero en este poblado suspendieron las elecciones, después del 22 de enero le correspondió conducir el gobierno rebelde, hasta que sus tropas fueron derrotadas y huye hacia Honduras, luego se establece en México hasta su muerte. Su padre es asesinado por las tropas que recuperan el poblado. Junto a Abel combaten sus hermanos Efraín, Alfonso en Ahuachapan y Leopoldo, el menor acompañándolo en Tacuba. Fueron desalojados hasta el 25 de enero.

 

Entre algunos de los dirigentes en el terreno de la insurrección del 22 de enero se encuentran los siguientes: en Juayúa Chico Sánchez y sus hijos, Felipe y Napoleón, Lucas Zavaleta, Benjamín Herrera, Concepción Molina. Francisco Sánchez se toma la población pero es luego derrotado, huye, es capturado y ahorcado en la plaza del pueblo. Zalcoatitan es tomado pero no contamos con nombres de los responsables.

 

En Nahuizalco dirige la toma del poblado el cacique Felipe Nerio y su hermano Rogelio. Lo apoyan el responsable del PCS, Tomás González, José Domingo Mate, Rafael Borjas, Nicolás Sánchez, y Juan Isidro Pérez. En Izalco dirige la toma del poblado el cacique José Feliciano Ama acompañado por el carpintero Eusebio Chávez y su hijo Leopoldo. El 23 de enero son bombardeados. En Sonzacate dirigen el levantamiento Manuel Mojica y su hermana Julia. Juayúa, Zalcoatitan, Nahuizalco, Sonzacate e Izalco fueron tomados.

 

En Colón, La Libertad dirige Antonio Avelar Sosa, acompañado de Simón Cerbellón, Brigido Monzón, Andrés Torres y la planificación se realiza en el cantón Las Moras. Hay una toma inicial que es abandonada y al regresar no se logra retomar. El PCS toma las poblaciones de Los Amates, Finca Florida, Teotepeque y Tepecoyo. No se logra la toma aunque se intenta, de Jayaque, Santa Tecla, Colón, Sonsonate y Ahuachapan. NI de Ilopango, Soyapango y Panchimalco

 

Entre algunos de los fusilados se estaban Manuel Bonilla, líder del Sindicato de Trabajadores de Hotel; Rafael Bondanza, maquinista del ferrocarril de Sonsonate, Marcelino Hernández, panificador, Santiago Granillo, de Ilopango, Serafín G Martínez, líder sindical y trabajador de la Singer,  Alfonso Navas, sastre comunista.

 

Sostiene Luna que “gran parte de los cuadros dirigentes que escaparon a la matanza se refugiaron en Honduras: Carlos Castillo, los hermanos Cuenca, los hermanos Angulo, y el estudiante Rafael Angulo Alvarenga, otros como Inocente Rivas emigraron a Inglaterra de donde no volvieron más, otros para México y Sur América.” A Moisés Castro y Morales se le dio el pueblo de Berlín como cárcel por los 13 años de Martínez, mientras Rivas se gradúa de abogado y muere en Inglaterra en 1968. Max Ricardo Cuenca se gradúa de químico y se suicida en 1965 en Santiago de Chile, donde vivía.

 

El segundo periodo. Del 22 de enero de 1932 al 9 de mayo de 1944

 

En este largo periodo el PCS logra evitar su desaparición a pesar de la feroz represión; crea una estructura básica de funcionamiento, y finalmente contribuye aunque modestamente en el derrocamiento del General Martínez. Sobresalen en este periodo los obreros Miguel Mármol, Modesto Ramírez, Segundo Ramírez, los obreros santanecos Daniel Castañeda y Virgilio Guerra, y los entonces jóvenes intelectuales marxistas Julio Fausto Fernández, José Antonio Díaz, Amparo Casamalhuapa y Alejandro Dagoberto Marroquín, así como otros pocos militantes comunistas que pudieron sobrevivir a la masacre.

 

En el caso de Santa Ana, la casi totalidad de la militancia del PCS deserta a consecuencia de la oleada represiva desatada por la dictadura luego del 22 de la insurrección de enero de 1932. Pero en 1933, dos sindicalistas, Daniel Castañeda (León Ponce) y Virgilio Guerra (Francisco Roca) deciden en 1933 reorganizar el PCS y crean un Comité Local, y empezaron a reclutar, es así que contactan a Antonio Rojas, a Raúl Moreno Arévalo que era un seguidor de Farabundo Martí y militante comunista que no había desertado, y este contacta a un motorista de apellido Contreras. El Comité Local lo componían ahora cinco camaradas.

 

El Partido seguía vivo. Posteriormente buscaron a activistas sindicales para incorporarlos y fortalecer el trabajo. Moreno Arévalo juega papel clave en este proceso inicial, por su experiencia previa en el PCS. Un día recibieron la visita de de un delegado del comité central que había sido creado en San Salvador y reestablecieron el contacto partidario.

 

Schafik Handal indica que “en 1934, el PCS, que había quedado prácticamente aniquilado, daba muestras de haber reiniciado su vida orgánica y se reponía lentamente. En 1936, se cumplió la etapa de la reestructuración del Partido al fusionarse los grupos de camaradas sobrevivientes que se encontraban dispersos en varios Departamentos del país, con el núcleo principal del Partido que funcionaba en San Salvador.”

 

Y agrega que “es hasta principios de 1940 que se logra unificar a tres agrupaciones de comunistas y se forma un comité central unificado de 9 miembros. La participación durante la jornada del 2 de abril es marginal, pero se incrementa a partir del llamado a la huelga general de mayo del 44.”

 

En este periodo surgen dos corrientes de pensamiento al interior de PCS que le causaron daño: el obrerismo que despreciaba los aporte de los sectores intelectuales recién incorporados a sus filas y el intelectualismo, que calificaba de ignorantes a los miembros de origen obrero y poca formación cultural. Ambos negaban el principio que al interior del Partido todos son militantes, independientemente de su origen de clase.

 

En este periodo se desarrollan también en algunos sectores del PCS las tesis erradas que no había que luchar porque se estaba “provocando” al enemigo así como que no había que divulgar la existencia del Partido, porque iban de nuevo a destruirlo. Esta era la tesis del encerramiento, ocultarse para sobrevivir. La propaganda partidaria solo circulaba dentro de sus filas, cuando circulaba.

 

Esto lleva a su aislamiento o al hecho que se participaba activamente en las luchas populares, pero no se estaba en condiciones de dirigirlas, como había sido la regla en el periodo anterior. El peso de este planteamiento ideológico era reforzado por las frecuentes oleadas represivas de la dictadura militar. Por ejemplo, el militante Toni Vassiliu es capturado y encarcelado en 1937 por ser del PCS. En 1938 se desata una persecución contra el estudiante Miguel Ángel Flores, perteneciente a AGEUS.

 

La línea táctica de este periodo era la de “primero fortalezcamos al Partido y una vez que este sea fuerte, impulsemos la lucha de masas.” El problema era que el Partido no se fortalecía al no vincularse a las luchas populares y otra tesis táctica predominante para el movimiento obrero era que “primero organización y después huelgas.”Esto explica que a partir del auge huelguístico de 1945-1946 la siguiente huelga fue en abril de 1967, veintidós años después.

 

No obstante esto, en un pleno del comité central en 1943 se decide a partir del análisis de la situación internacional y los avances de las fuerzas democráticas y la certeza de la derrota segura de la Alemania fascista por la Unión Soviética, impulsar la consigna de “organizar a los obreros a como de lugar” por lo que se procede a aprovechar la existencia de cualquier forma de asociación u organización viable en aquel momento, para denunciar al tirano.

 

El 2 de abril de 1944 los comunistas se lanzaron entusiastas a los combates contra el dictador Martínez. Considera Daniel Castañeda que “en ese año se manifestó, con toda fuerza y decisión, el espíritu rebelde de nuestro pueblo frente a todos los riesgos, peligros y hasta la propia muerte, en su patriótico ardor de conquista su libertad y dignidad humana.”

 

El 2 de abril estuvo precedido por un amplio esfuerzo conspirativo en el que juega un papel destacado el médico ahuachapaneco Arturo Romero. Su personalidad carismática le permite relacionarse con muchos jefes militares, con la dirección del PCS, del movimiento estudiantil, ye incluso con sectores de la oligarquía opuestos a la dictadura. Para no alarmar a los conspiradores les presento a los comunistas como aun grupo de obreros descontentos.

 

Explica Romero al comité central del PCS, representado por el Dr. Antonio Díaz, que existían cinco grupos conspirando para dar un golpe de estado, incluido el del Banco Hipotecario. El PCS le sugiere unificar los esfuerzos, lo que el acepta y logra. Las posiciones del General Martínez en apoyo a los países del Eje Fascista ayudaron a unificar a la oposición y a escudarse en la lucha de los países Aliados para criticar a la dictadura.

 

En esa época las victorias del ejército soviético dirigido por el Mariscal Stalin despertaban la simpatía popular. El Partido Comunista en 1941 decide publicar omitiendo su nombre, el semanario Mundo Libre, así como fundar junto con personalidades democráticas la Liga Antifascista. Asimismo se decide que en el caso de victoria de la rebelión militar con participación popular, se crearía un partido de masas, como frente abierto estaría dirigido por el PCS, el cual se conservaría siempre en la clandestinidad.

 

En marzo de 1944 el PCS por medio de Daniel Castañeda realiza una reunión con el Dr. Romero sobre los preparativos del golpe, la propaganda, y la propuesta de programa del gobierno revolucionario que se establecería. Explica el Dr. Romero que se abrirían los cuarteles rebeldes al pueblo para armarlo y que participara en el derrocamiento del tirano, que el gobierno provisional se mantendría dos años en el poder y luego convocaría a una Asamblea Constituyente, que aprobaría una Constitución Política y luego convocaría a elecciones. Posteriormente Romero informa que la fecha del golpe se ha adelantado fijándola para el 2 de abril de 1944 a las 3 de la tarde.

 

El 1 de abril Castañeda y Guerra se reúnen con los jóvenes cafetaleros Jarquín y Pineda y con los oficiales Muñoz y Moran López para planificar la acción. Se decide tomar los cuarteles de la Policía y Guardia Nacional a la hora fijada de ese Domingo de Ramos. Efectivamente el 2 d abril, las tripas del Quinto regimiento se toman el cuartel de la Policía Nacional pero la Guardia no se rinde y huye hacia Metapan en busca de la frontera.

 

A medianoche los oficiales rebeldes buscan a Ponce y le piden que envíe gente para reforzar el cuartel que se hallaba debilitado porque se había enviado la artillería a San Salvador. Dicho y hecho, en la madrugada del 3 d abril había centenares de personas pidiendo entrar al cuartel y que les dieran armas. En poco tiempo los fusiles se agotaron. En camiones requisados sale mucha gente armada hacia los combates en San Salvador. Ese mismo día el Regimiento de Ahuachapan se incorpora a la rebelión militar.

 

En San Salvador los comunistas se sumaron a los cuarteles rebeldes, que eran el Primer Regimiento de Infantería (Hoy Mercado Cuartel), el Sexto regimiento de Ametralladoras, que fue tomado por el Coronel Alfredo Aguilar y que abre sus puertas para entregar armas a la población, y la Fuerza Aérea. El fuego se concentra contra la Policía Nacional y el Cuartel El Zapote, que se mantuvieron leales al tirano.

 

El PCS hizo un llamado a concentrarse en el Parque centenario desde donde sale una demostración hacia el Primer regimiento de Infantería, bajo el mando del General Marroquín, para solicitar armas, pero estas no son entregadas, argumentando que “esta es cuestión de militares y no de civiles.” El 4 de abril la insurrección había fracasado y Martínez desata una feroz represión, fusilando a civiles y militares rebeldes. Entre los fusilados destaca por su heroicidad ante las torturas el civil Víctor Manuel Marín.

 

El tercer periodo. Del 9 de mayo de 1944 al 21 de octubre de 1944

 

Pero la derrota del 2 de abril se convierte en la victoria del 9 de mayo cuando triunfa la Huelga General de Brazos Caídos, convocada por un Comité secreto de estudiantes universitarios, el cual recibe el apoyo de diversos sectores, incluyendo a la Asociación Cafetalera, y logra la paralización del transporte y la incorporación masiva de la población a la huelga general.

 

El grito general era: abajo la tiranía. El 1 de mayo fue declarada la huelga entre el gremio de médicos. Al final el dictador tuvo el 9 de mayo que abandonar el país. Uno de los integrantes de ese histórico comité de huelga fue Raúl Castellanos Figueroa, en representación de la Facultad de Ingeniería de la UES. Otro fue Fabio Castillo Figueroa, en representación de la Facultad de Medicina. Ambos valiosos baluartes de la lucha popular.

 

Esa misma noche que huye el tirano, el 9 de mayo se celebra una reunión del comité central del PCS en la que se elige la directiva provisional del Partido Unión Nacional de los Trabajadores, UNT. Lo mismo se hizo en Santa Ana el 10 de mayo, con todas las personas que participaron en el levantamiento del 2 de abril y en la huelga general, lo único que con el nombre de Partido Demócrata Nacional.

 

El domingo siguiente se realiza una gigantesca demostración en honor de los estudiantes universitarios por su valiosa aportación a la caída del tirano. El 25 de mayo los partidarios del Dr. Arturo Romero forman el Partido Unión Democrática, PUD. La UTF se separa de los comunistas de la UNT y se integra al partido romerista PUD.

 

Son cinco meses de apertura democrática que permitieron al PCS salir de la clandestinidad impuesta desde 1932 e incluso realizar en agosto una reunión plenaria del comité central, así como construir un aparato partidario legal, la Unión Nacional de Trabajadores, UNT, conducido por Alejandro Dagoberto Marroquín y su esposa Amparo Casamalhuapa, Moisés Castro y Morales, José Antonio Díaz, Carlos Alvarado, y Raúl Castellanos Figueroa, entre otros.

 

En julio a iniciativa de AGEUS se forma el Frente Unido Democrático, FDU, aglutinando a sectores democráticos y revolucionarios, entre estos la misma AGEUS, la UTF, la UNT y el PUD. No obstante esto, existían sectores al interior del PUD, recelosos de la participación de los comunistas en esta alianza y que pugnaban por la ruptura entre la UNT y el PUD.

 

El 29 de junio se convoca a una manifestación multitudinaria que se toma el recinto del Palacio Nacional y obliga a los diputados de la Asamblea Legislativa a elegir a los doctores Miguel Tomas Molina, presidente de le CSJ y Sarbelio Navarrete, ex R3ctor de la UES, como primero y segundo designados a la presidencia. (Castellanos 2002)

 

En julio de 1944 la UNT denunció una conspiración de militares martinistas que se proponían dar un golpe militar derechista. Por otra parte hubo sectores que les hicieron el juego a los golpistas con sus declaraciones radicalizadas como es el caso del semanario El Líder. La conjuración pudo ser neutralizada. Mientras tanto el partido Unión Demócrata proclama como candidato a la presidencia al Dr. Arturo Romero, candidatura que es apoyada abiertamente por la UNT y secretamente por el PCS.

 

No obstante esto, sectores derechistas al interior del PUD lograron romper la alianza con la UNT. Esta ruptura sucede en San Salvador más no así en Santa Ana donde el principal dirigente romerista, el Dr. Ángel Góchez Castro se niega a romper con los comunistas. Pero los golpistas no cejaron en su empeño y golpearon de nuevo en octubre de ese año. La UNT se preparaba para realizar su primer congreso del 1 al 5 de noviembre, pero el golpe de octubre cancela estos preparativos.

 

El 20 de octubre en Guatemala triunfa la rebelión cívico-militar contra el dictador Ponce Valdez, que había sido dejado en el gobierno tras la caída del dictador Jorge Ubico. Unica había renunciado meses antes quizás influenciado por lo que le había pasado a su colega Martínez en El Salvador. Ante estas noticias los sectores populares reaccionaron con alegría y el PUD hizo un llamado a celebrarlo con una concentración en el Parque Libertad para celebrar el triunfo de la democracia en Guatemala.

 

Simultáneamente a esta celebración se celebra una reunión conjunta de las direcciones de la UNT y del PCS para evaluar la situación del país, amenazada por un golpe reaccionario planificado para el 24 de octubre. Esa misma noche se escucharon descargas de ametralladoras en los cuarteles así como elementos de los cuerpos de seguridad llegaron a reprimir a los manifestantes que estaban retirándose del Parque Libertad. En la madrugada del 21 de octubre se consolida el golpe del Coronel Osmín Aguirre y Salinas e inicia una oleada de capturas contra militantes del PUD, UNT y movimiento sindical y estudiantil, los cuales fueron deportados hacia Honduras. (Castaneda 1980)

 

11 de abril de 2014


2014-04-11


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