Un amor/ Como sólo el Gabo podía hacerlo

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abril 17, 2014 por La Vieja Noche

“… miré hacia la casa de Mercedes Barcha. Y allí estaba, como una estatua sentada en el portal, esbelta, lejana, y puntual en la moda del año…”

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Crédito foto: noticiaaldia.com

“Existía entonces la buena costumbre de poner en el respaldo del asiento delantero algo que en buen romance todavía se llamaba recado de escribir. Una hoja de esquela con ribetes dorados y su cubierta del mismo papel de lino rosa, crema o azul, y a veces perfumado. En mis pocos viajes anteriores los había usado para escribir poemas de adioses que convertía en palomitas de papel y las echaba al vuelo al bajar del avión. Escogí uno azul celeste y le escribe mi primera carta formal a Mercedes sentada en el portal de su casa a las siete de la mañana, con el traje verde de novia sin dueño y el cabello de golondrina incierta, sin sospechar siquiera para quién se había vestido al amanecer”

     (pág. 573, Vivir para contarla, Gabriel García Márquez, 2002, primera edición norteamericana)

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