La confianza reflejada en tu mirada

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diciembre 28, 2014 por La Vieja Noche

“Cumpliendo lo prometido hace algún tiempo a una persona muy querida, me veo camino de los lindes de Casey, por el Espino, hasta la Isabel Suarez, a la entrada del poblado. “

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La confianza reflejada en tu mirada

(Al Lcdo. Gilberto Concepción Suárez, amigo, hermano y compañero de lucha independentista, por siempre presente)

“En una época de tanta indiferencia y desarraigo… comprometerse con un barrio en particular…es un acto auténticamente radical”.
                                                                                                 (Richard Klinedinst)

 

tom 1 copyTomás L. Vargas Morales/ escritor

         Comprometido con el lugar de mi infancia y años de adolescencia —el barrio Espino, al oeste del archipiélago puertorriqueño en tierras de Añasco— he sentido vívidamente la natural identificación con los barrios y vecindades a través del orbe. Y me complace haber tenido la oportunidad de visitar y pasar períodos razonables en varios: aquí, en Venezuela, México, la frontera colombiana, Haití, Cuba, República Dominicana, Panamá, barrios latinos en las entrañas mismas del monstruo, y decenas de vecindades afroamericanas en las grandes urbes estadounidenses, por mencionar algunos. Los hijos de barrio llevamos la similitud en la piel y el rostro; tejidos por los mismos hilos de un inmenso tapiz; “a pasos de viento, salitre y tierra”; “rumor profundo de la voz de los sin voz” (poéticas expresiones en el libro Los ojos de los pobres del fotógrafo nacido en Tarifa, Joan Guerero y Pedro Casaldáliga, aunque de Barcelona, más de la Amazonia del Mato Grosso).

Las cosas, lo que nos rodea. Lo que suele suceder en el transcurso de nuestra existencia; aquello que cuesta dolor y lágrimas; también lo que brinda motivos para la celebración y la risa… ¿Cómo llamamos a lo que no es lo que aparenta ser cuando has visto precisamente la nada, “las que dan apariencia hermosa a sus imágenes” ese juego de raíz etimológica con el sentido mismo de la palabra, que cito de Platón, y no por casualidad preludia El Parecido, la hermosa novela de Álvaro Pombo? Preferible llamarlo realismo mágico, a lo García Márquez, o crudezas de lo cotidiano adornado de fantasías que en inextricable binomio sirven de metáfora y nos ofrece asomos de esperanza; loto que florece sobre agua estancada; brizna de hierba a orillas del árido y polvoriento camino; posibilidad de un nuevo mañana que logra concretarse en el hermoso vuelo de una garza. Es la vida, nuestras vidas. Vidas de lucha, toda.

Hace unos días, Ana Lydia Vega escribió en su columna periodística habitual, PUNTO FIJO, un artículo que tituló: Esos muertos que no mueren. Con la maestria que caracteriza su escritura nos lo resume al final en una frase lapidaria: sólo el olvido mata. Logra un recuento que sacude la más íntima fibra de humanidad y ¿por qué no? de coraje, al menos de quienes fuimos militantes, testigos de primera fila en la década aludida, nadie podría resumirlo en tan breves palabras.

Tengo la impresión de que, en el mejor de los casos, en todo lo relacionado con una lucha tan difícil y sacrificada pretende ignorarse lo acontecido por desídia o cobardía.

Pero viene a cuento, precisamente, porque el año que está de ida, dando paso al 2015, amén de sinsabores, prevaricación, el sinfín de impuestos al pueblo, y esporádicos simulacros de protestas—nada extraño en esta la última gran colonia— quedará para la historia como un mal recuerdo. En mi caso, aunque logro cumplir otro año más de vida, he perdido seres muy allegados (y otras cosas que nada tienen que ver con valor material alguno). Personas muy vivas, sensibles, útiles, extraordinarias, de las imprecindibles en lo suyo… queridos inolvidables.

Si has leído hasta aquí, sabrás que hoy, 28 de diciembre, llamado el día de los Santos Inocentes, estoy de cumpleaños; mi mayoría de edad. Mis disculpas si el trazo de la tinta refleja cierto sabor agridulce, se debe pues, entre otras razones, a que mi padre también cumpliría años hoy, ochenta y dos inviernos para ser preciso. Falleció hace apenas tres meses. A mi me hubiera encantado brindar con él en este momento. Aunque pueda parecerlo no es imposible. La mayoría de edad y la magia del momento permiten, al escritor que a ratos habita en mi, el descorche de un tinto reservado para la ocasión; la imaginación, un brindis por nuestras vidas… y en la palabra escrita el regreso a los antiguos caminos que mencionara en un principio. Mientras, no logro evitar vengan a mi recuerdo estos versos del poeta catalán*:

Sentí tanto frío aquellas noches de verano.

Maldije mil veces la pequeña taberna…

Cuántas tardes he ido a llevar mi llanto al río.

Cuántas noches he pasado en blanco, como la luciérnaga.

 

Pero me acostumbré también a vivir solo

sin romper los papeles ni las fotografías.

Si tengo hambre como pan. Si tengo frío enciendo el fuego

y pienso: “si hoy llueve, mañana hará buen día”

 

[…] Pero el tiempo ha ido pasando…

poco a poco”.

Por los antiguos caminos del barrio pienso en sueños por concretar: terminar mi tratamiento médico, mis próximos libros, mesa para tres en el mejor restaurante de Puerto Rico, con mi adorada Saraí Victoria de invitada y comensal principal… La primavera de un Puerto Rico libre, los albores de su independencia política. Otros, por ahora me los reservo.

Cumpliendo lo prometido hace algún tiempo a una persona muy querida, me veo camino desde los lindes de Casey, por el Espino, hasta la Isabel Suarez, a la entrada del poblado. Voy junto a los compañeros de lucha de entonces y a compueblanos que se han ido sumando. Esa magia de la palabra escrita, la que da apariencia hermosa a sus imágenes permite también se nos unan aquellos que les hablé conocí en los barrios recorridos en toda una vida de lucha y vivencias. Entonces, te ví llegar. Crecíamos.

Y me pareció, querido Gilberto, que marchábamos del brazo de nuestro mutuo hermano y compañero, Luis Rivera Pagán, por última vez. Pensé en tantas otras cosas. Y en el destello de confianza reflejada en tu mirada… estaba todo dicho.

Un fuerte abrazo, querido amigo…

*Serrat

No lo van a impedir… ¡Creceremos!

Sara Gonzalez- (Amaury Perez)

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Publicado el 31 de mar. de 2013

Sara Gonzalez…. Compositora, cantante, guitarrista cubana. Querida, respetada,inolvidable ,Sara Rosa González Gómez,fundadora del Movimiento de la Nueva Trova Cubana. Interpreta el tema de Amaury Perez, otro trovador de excelencia, un tema cuya letra es difícil de superar……
( video de Cubadebate)

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2 pensamientos en “La confianza reflejada en tu mirada

  1. Otho Rosa dice:

    Hermoso tu comentario a Gilberto Manuel. No es necesario que lo envíes a un periódico de gran circulación. Muchas personas me han comentado sobre el mismo. Hace unos días murió la mamá de Rosita Santiago. Allí me encontré con muchos de los compañeros del PIP. En estos días, también por la relación de Lizzie con otra familia numerosa, visité a la mamá de Mercedes Rivera. Tiene 102 años de edad. Me despidió con una bomba que decía: “Al pasar por tu casa me tiraste con un coco, pero como era tan grande me lo comí poco a poco.” Incluida está ya en el disco duro de mi memoria como uno de las filósofas puertorriqueñas de los siglos 20/ 21.
    Feliz Año 2015. Tenemos proyectos.Luego hablamos.

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